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El cuidador silencioso

La mayoría no sabe que el 40% de las personas que cuidan de un ser querido son hombres; y que necesitan nuestro apoyo.

El cuidador silencioso - James Dotson (con su madre, Edith)

Jared Soares

James Dotson (con su madre, Edith) es solo uno de los muchos hombres cuidadores que se encuentran en todo el país.

In English | Cuando pensamos en cuidadores familiares, normalmente pensamos en mujeres. Y de hecho, el cuidador típico es una mujer de mediana edad que cuida a un familiar, frecuentemente su madre.

Pero el rostro de los cuidadores en Estados Unidos está cambiando rápidamente, según "Breaking Stereotypes: Spotlight on Male Family Caregivers" (Rompiendo estereotipos: un primer plano a los hombres cuidadores familiares), un informe (en inglés) reciente de AARP. Hace ocho años, solo el 34% de los cuidadores encuestados eran hombres. Hoy en día, el 40% de los 40 millones de adultos en el país que cuidan a seres queridos son hombres.

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En muchos sentidos, los hombres cuidadores se parecen a las mujeres cuidadoras. Tanto los hombres como las mujeres afirman no haber tenido muchas opciones respecto a aceptar las responsabilidades de cuidador, ya sea que estén cuidando a sus padres, cónyuges, parejas o a otro familiar. Ambos son más propensos a padecer de enfermedades y depresión que los no cuidadores. A menudo, ambos se encargan no tan solo de las finanzas y la atención médica, sino también del cuidado personal, e incluso ayudan a sus seres queridos a alimentarse, bañarse, vestirse e ir al baño.

Pero el informe de AARP —basado en grupos de discusión llevados a cabo por todo el país— sugiere que también pueden existir diferencias entre los hombres y las mujeres que prestan cuidados.

Según el autor del informe, Jean Accius, vicepresidente del Instituto de Política Pública de AARP, los hombres, por ejemplo, pueden sentirse más incómodos con la prestación de cuidados personales, aunque este tipo de interacción íntima puede ser difícil para cualquier cuidador, sin importar su sexo. Él afirma que prestar cuidados personales podría ser especialmente difícil para aquellos hombres que no hayan dedicado tiempo al cuidado de niños pequeños, con tareas como cambiar pañales y bañarlos.

Otra diferencia que los hombres notaron entre ellos y las mujeres cuidadoras: los hombres cuidadores sienten que son menos propensos a expresarles a otras personas cómo se sienten cuando están estresados o agobiados por sus responsabilidades como cuidadores.

Así se sentía James Dotson de Silver Spring, Maryland, que durante los últimos seis años ha estado cuidando a su madre, Edith. Aunque él tiene muchos familiares en el área —Edith hasta tiene tataranietos— pasaron años antes de que él pudiera confesar lo estresado que se sentía como su cuidador principal. (Edith padece de la enfermedad de Alzheimer, entre varias). Entonces, durante una llamada en conferencia con varios de sus familiares para actualizarlos sobre la salud de Edith, dice él: "Me eché a llorar".

En la actualidad, Dotson se siente mucho más cómodo en su papel como cuidador. Explica: "No tenía la paciencia entonces que tengo ahora". También está más dispuesto a pedir ayuda, sea con la prestación de cuidados personales o para llevar a Edith al médico o a la iglesia.

Dotson piensa que su anterior reticencia a compartir sus preocupaciones y sentimientos es común entre los hombres: "Simplemente, somos reservados".

Pero desde cualquier punto de vista, es importantísimo que los hombres cuidadores comprendan que no pueden cargar por sí solos con la responsabilidad de cuidar de un ser querido. "Es absolutamente esencial tener el apoyo de otros", dice Edwin Walker, de 60 años, cuidador familiar por muchos años y subsecretario adjunto para el envejecimiento en el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., que dirige el National Caregiver Support Program (Programa Nacional de Apoyo a Cuidadores) que presta ayuda a cuidadores por todo el país.

Encontrar apoyo marcó toda la diferencia para Dustin Cesarek, de 32 años, planificador financiero en el área de Minneapolis cuya esposa, Kim, fue diagnosticada con cáncer de mama hace varios años. Él y otros dos hombres cuyas esposas padecían de cáncer fundaron Jack's Caregiving Coalition, una coalición que, según explica, crea una red de apoyo para ellos mismos y para otros hombres en la misma situación.

Se reúnen para tomar café o jugar golf, y Cesarek organiza cenas mensuales en su hogar para los otros cuidadores (en la actualidad el grupo cuenta con 40 integrantes). Por supuesto, algunas veces comparten sus sentimientos, pero la mayoría del tiempo simplemente disfrutan de poder relajarse con otras personas que comprenden lo que están pasando. El caso, dice Cesarek, es "crear estos espacios donde los hombres puedan sentirse cómodos".

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