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10 maneras de manejar el síndrome vespertino

Pasos para calmar la ansiedad de un ser querido con demencia.

Maneras de manejar el síndrome vespertino

Gary John Norman

¿Sabías que puedes aminorar el síndrome vespertino? Pon en práctica tu capacidad de observación cuando trates de establecer los factores que desencadenan la ansiedad en el paciente.

In English | Si tu ser querido padece de la enfermedad de Alzheimer u otro tipo de demencia, podrías notar cambios en su comportamiento a primera hora de la noche: un fenómeno conocido como el síndrome vespertino o la agitación vesperal.

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Es un síntoma de la demencia (y también de algunas otras enfermedades) en el que esta hora del día puede provocar estados de ánimo cambiantes, ansiedad, tristeza, inquietud y aumentos súbitos de energía, mayor confusión, alucinaciones o delirios. El enfermo como resultado puede ponerse a caminar de un lado a otro, mecerse, gritar, llorar, sentirse desorientado, resistirse, sentir ira, mostrar agresividad o hasta volverse violento.

En algunas personas, el comportamiento no tarda mucho en moderarse. En otras continúa y cambia su horario de sueño: se mantienen despiertas toda la noche y tienen sueño durante el día.

Existen muchas teorías al respecto. Podría estar relacionado con la luz que se atenúa, el cansancio extremo, el hambre, la sed, el dolor o malestar o desequilibrios hormonales a medida que anochece. La noche y la oscuridad pueden despertar temores: el síndrome los hace sentir inseguros o que están en peligro. Independientemente de la causa, ver estos síntomas en un ser querido puede constituir una pesadilla para los familiares.

Mi padre padece de la enfermedad de Alzheimer y notamos el síndrome vespertino por primera vez cuando se encontraba en la fase moderada de la enfermedad. Sus preguntas, por ejemplo, "¿Cuál es el plan?" o "¿Qué debo estar haciendo?" y un sentido de urgencia que "¡Deberíamos ponernos en marcha!" aumentaban a eso de las 5 o 6 de la tarde. A medida que ha avanzado su enfermedad, sus síntomas han mejorado, y pienso que esto se debe, por lo menos en parte, a una variedad de técnicas que empleamos regularmente.

A continuación comparto algunos consejos para manejar los síntomas del síndrome vespertino de un ser querido:

1. Observa y minimiza los desencadenantes. Mantente al tanto de los desencadenantes nutritivos y modifica los horarios alimentarios (por ejemplo, limita la cafeína, el azúcar y los líquidos en las tardes). ¿El hogar se vuelve más caótico en la tarde? ¿Hablan demasiadas personas a la misma vez durante las comidas? ¿Está encendido el televisor o la radio? ¿Hay un cambio de cuidadores que aumente su confusión? ¿Se siente extremadamente cansado a medida que entra la noche?

2. Mantén las rutinas y estructura las actividades. Maximiza las actividades más temprano en el día y minimiza las siestas (especialmente si tu ser querido no está durmiendo bien por las noches). Intenta reducir las tareas estresantes que suponen un desafío al anochecer y por las noches. Mantén una rutina regular: lo familiar lo hará sentirse más seguro.

3. Simplifica su entorno y modifica el ambiente para dormir. Demasiada estimulación sensorial puede provocar ansiedad y confusión, que se empeora al cambiar la luz. Trata de minimizar el desorden físico, visual y auditivo. Por la noche, mantén el dormitorio tranquilo y fresco (los expertos frecuentemente recomiendan una temperatura menor de 70°F), y lo suficientemente oscuro (prueba utilizar cortinas que impidan el paso de la luz o un antifaz para dormir, además de lamparitas de noche con luz tenue para que pueda desplazarse con seguridad).

4. Desvía su atención. Trata de desviar su atención, de los pensamientos inquietantes o ansiedad a actividades, comidas, animales o personas favoritas que calmen a tu ser querido. Quizás se tranquiliza al ver algún programa de televisión favorito, caminar, acurrucarse con una mascota o recordar los viejos tiempos. A mi padre le encanta escuchar el programa The Lawrence Welk Show; hacerlo con auriculares conectados directamente al televisor (para limitar otros sonidos y amplificar el del televisor) casi siempre resulta ser una estrategia de distracción eficaz.

5. Modifica la exposición a la luz. Algunos expertos teorizan que nuestras hormonas y reloj biológico se regulan según nuestra exposición a la luz y que cuando la luz se limita esto nos afecta, de manera similar al trastorno afectivo estacional. Si no es posible la exposición adecuada a la luz directa del sol, prueba utilizar una caja de luz y luces brillantes en la habitación. A medida que oscurece afuera, aumenta la luz dentro del hogar. En el invierno cuando los días son más cortos, frecuentemente enciendo las luces del porche trasero que están situadas afuera de la ventana que queda frente a la mesa donde cenamos; esto ayuda a evitar que mi padre piense que es hora de acostarse demasiado temprano.

6. Toca música y sonidos calmantes. Utilizamos la música todo el día para mi padre: la música instrumental cuando se despierta, canciones favoritas que puede cantar o melodías de espectáculos para activarlo y música relajante cuando comienza a presentar los síntomas del síndrome vespertino (prueba piezas para piano o guitarra clásica, o crea un canal de "relajación" en Pandora u otra aplicación de música). Cuando se siente ansioso, mi hermana y yo comenzamos a cantar sus canciones favoritas y él nos acompaña (una gran diversión). Escuchar los sonidos de la naturaleza, como la lluvia, las olas del mar o simplemente el ruido blanco toda la noche lo ayuda a dormirse y mantenerse dormido por más tiempo.

7. Utiliza los aceites esenciales. Los aceites esenciales como los de lavanda, rosa, flor de cananga, manzanilla, tanaceto azul, incienso y otros pueden ser calmantes. Si deseas animar a tu ser querido a mantenerse despierto y activo durante el día, prueba los aceites cítricos como los de toronja, limón o naranja además de los de bergamota, jazmín, menta y romero. Prueba a ver a cuáles responde tu ser querido. Los aceites esenciales también se pueden utilizar para la aromaterapia (nosotros utilizamos el aceite de lavanda en un difusor para nuestro padre, pero también se puede humedecer una mota de algodón y olerla o mezclar el aceite con agua y atomizarlo en el aire). Pueden ser fuertes, así que cerciórate de utilizar las cantidades y la dilución adecuadas.

8. Practica la terapia del tacto. Nunca subestimes el valor de un masaje en las manos o los pies para relajar los músculos tensos y aumentar las hormonas que nos hacen sentir bien. Cuando mi padre estaba pasando por los momentos más críticos del síndrome vespertino, le preparábamos un baño de pies con hierbas y aceites esenciales, remojábamos sus pies y se los masajeábamos todas las tardes; esto lo ayudó a superar la transición increíblemente bien. Siempre le ha encantado que le den masajes o le rasquen la cabeza, así que enseguida se calma cuando lo hacemos. También disfruta de un masaje profesional una vez a la semana, cuya regularidad lo ayuda. Un abrazo cariñoso puede calmar a tu ser querido física y emocionalmente, logrando que se rompa el ciclo de ansiedad.

9. Prueba la acupuntura. La acupuntura se ha utilizado para tratar la ansiedad y la depresión por muchas generaciones y cada vez más la acepta la medicina occidental. Comencé a llevar a mi padre a sesiones de acupuntura hace varios años para ayudar con su pena, depresión y ansiedad, y me agrada la forma en que lo relajan las sesiones. Comienzan con un masaje corto para calmarlo (muy importante), y normalmente se duerme durante los tratamientos. Habla con el médico de tu ser querido acerca de esta opción, y busca a un acupunturista que comprenda la demencia.

10. Utiliza las hierbas, los suplementos y los medicamentos con cuidado. Consulta con el médico sobre medicamentos como ansiolíticos y antidepresivos que podrían ayudar a controlar los síntomas. No olvides preguntar sobre los posibles efectos secundarios que generalmente no son compatibles con la demencia y monitorearlos (un psiquiatra especializado en geriatría es un recurso excelente). También podrías preguntar sobre las hierbas y los suplementos, como el toronjil, también conocido como melisa o bálsamo de limón, la valeriana, la manzanilla, el kava y la albahaca sagrada. Existen muchos suplementos para calmar y reducir el estrés, entre estos la melatonina, el magnesio y las vitaminas B, C y E. Sin embargo, ten en cuenta que un cerebro con demencia podría reaccionar de manera distinta a ciertos tratamientos.

El manejo del síndrome vespertino exige ser creativo, flexible, empático y contar con una capacidad de observación cuando tratamos de establecer los factores desencadenantes de nuestro ser querido y qué hacer respecto a su comportamiento. Cada persona con demencia es distinta a los demás, por lo que deberías probar varias estrategias. Algunas quizá no funcionen, pero otras sí, y un poquito de éxito puede aliviar la ansiedad que tiene un ser querido, además de tu propio estrés.

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