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Cómo elegir a un mediador para adultos mayores

Hay preguntas difíciles de responder cuando se trata de cuidar a un padre anciano. Aquí consejos para resolver conflictos.

Cómo elegir a un mediador para adultos mayores - Tres figuras de madera se dan la mano

Istock

La prestación de cuidados es complicada. La mediación puede ayudar a resolver los conflictos.

In English | Los hermanos generalmente se encuentran en desacuerdo cuando los padres necesitan cuidados a largo plazo o se acercan al final de la vida. Pueden discutir sobre una serie de temas respecto a la prestación de cuidados que tienen carga emocional: ¿Se debe ir a vivir el padre o la madre con uno de los hijos o deben optar por un hogar para la tercera edad? ¿Se está volviendo demasiado peligroso que mamá o papá siga conduciendo? ¿Cuál de los hijos debe convertirse en el apoderado médico o financiero de los padres?

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A veces, estos conflictos son bastante amargos y podrían separar a las familias. En tales casos puede ser de gran ayuda contar con un profesional imparcial en el salón; alguien que ayude a aliviar la tensión, haga preguntas adecuadas y encuentre un terreno común. Estas personas se conocen como mediadores para el cuidado de adultos mayores, mediadores familiares o mediadores familiares para adultos.

Cuando tiene éxito, el trabajo del mediador puede ayudar a evitar una costosa batalla legal y mantener a la familia unida —o al menos a que continúen hablándose—. Por ejemplo, podrías necesitar esta ayuda tan solo por un corto plazo, para ayudar a tu familia a llegar a un consenso sobre un plan de cuidados, o por un largo plazo si los problemas son complejos y profundamente arraigados. (Para disputas de dinero graves, podrías terminar necesitando un abogado).

“Como mediador, tu trabajo es ayudar a las personas a pensar en nuevas maneras de resolver el problema por sí mismas, para que cuando se vayan, todos estén de acuerdo”, señala Arline Kardasis, una mediadora de Elder Decisions (en inglés), una empresa de capacitación y mediación familiar para adultos con sede en Norwood, Massachusetts.   

Steve Erickson, un mediador familiar en Bloomington, Minnesota, describe una mediación exitosa de la siguiente manera: “hacer que las personas ataquen el problema en vez de atacarse entre sí”.

Para encontrar un buen mediador, siempre es mejor obtener un referido. Kardasis dice que recibe muchos referidos de clientes de parte de profesionales de la salud, de trabajadores sociales del hospital, de sacerdotes o de otras personas de la comunidad. También puedes buscar en el directorio de la Academy of Professional Family Mediators (en inglés).

El siguiente paso: determinar si el mediador es adecuado para tu familia.

Preguntas que debes hacer antes de contratar a un mediador para el cuidado de adultos mayores:

¿Cuál es su educación? No hay credenciales universalmente aceptadas ni estándares profesionales para los mediadores para el cuidado de adultos mayores; algunos tienen títulos en derecho, trabajo social, psicología o consejería. Pregunta por su formación y área de trabajo. Kardasis dice que los mediadores deben estar capacitados para la resolución de conflictos, la clave para una mediación exitosa. Pregunta cuánto tiempo llevan en este campo y si lo hacen a tiempo completo.

¿Cuál es su enfoque? Averigua qué puedes esperar si contratas a esta persona. Muchos mediadores expertos se preparan para la mediación al determinar primero los temas principales y se cercioran de que las personas adecuadas se sienten a la mesa. Por ejemplo, Kardasis habla por teléfono con cada persona involucrada para escuchar sus preocupaciones y objetivos. “Nuestro trabajo es asegurarnos de que todo el mundo en el salón sepa que somos imparciales”, afirma.

Si los miembros de la familia tienen que venir desde fuera de la ciudad, el grupo puede reunirse para una sesión intensiva de medio día o de un día completo. Si viajar no es un problema, varias sesiones más cortas podrían ser más eficaces. Idealmente, la mediación termina con un acuerdo por escrito. (Kardasis lo llama “un memorando de entendimiento”).

¿Nuestra conversación será confidencial? Confirma que la privacidad de la conversación está protegida para que puedas hablar con libertad. Las leyes varían según el estado, así que pregunta al potencial mediador cómo funcionan donde tú vives. “Debes cerciorarte de que el mediador no pueda ser citado después de que la mediación termine si el problema va a un tribunal”, agrega Kardasis.

¿Cuál es su tarifa? El costo puede ser tan bajo como $175 por hora, pero muchos mediadores cobran entre $250 y $350 por hora, y algunos pueden cobrar mucho más. Podrías pagar entre $2,000 y $3,000 por una sesión intensiva de cuatro horas, señala Kardasis, pero el tiempo que se necesita depende de la complejidad de los problemas. (Lamentablemente, a veces la pregunta de quién debe pagar el mediador se convierte en un nuevo problema). Algunas familias podrían necesitar más tiempo si están desenredando muchos años de desconfianza.

El proceso puede sonar como una gran cantidad de dinero y trabajo, pero a menudo bien vale la pena para las personas que se preocupan por mantener o reconstruir los lazos familiares, dice Erickson. “Las familias anhelan la paz”.

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