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8 reglas para prestadores de cuidado

Empieza por establecer una conversación franca.

Decisiones al final de la vida

Foto: Fuse/Getty Images

Es aconsejable mantener una conversación abierta acerca de lo que esperan sus padres de usted.

Si te estás preparando para cuidar de algún ser querido, sigue estas reglas básicas para definir la mejor manera de prestar cuidado:

1. Comienza por mantener una conversación franca: Conversa con tus padres acerca de cómo los ayudarás a cubrir sus necesidades. A menos que tengan una discapacidad severa, deben poder tomar sus propias decisiones y participar activamente en las conversaciones relacionadas con su cuidado. Aliéntalos a expresar sus inquietudes: es probable que a tus padres les preocupe ser una carga y sentir que pierden el control de sus vidas. Mantengan una conversación abierta acerca del papel que tus padres esperan que tu desempeñes. Establece límites para no crear expectativas poco realistas.

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2. Define tus prioridades: Elabora una lista de acciones que deben llevarse a cabo y cómo planeas hacerlo. Un enfoque organizado te permitirá mantener más control, reducir el estrés y garantizar que tus padres reciban la asistencia que necesitan. Asegúrate de hacer planes alternativos y pide a otras personas que actúen como refuerzo de resultar necesario. Pon el plan y el cronograma por escrito y reparte copias a todos los parientes involucrados. Considera la posibilidad de utilizar una herramienta de programación en internet, tal como www.LotsaHelpingHands.org (enlace en inglés), para organizar y llevar un seguimiento de qué persona realizará cada tarea, y en qué momento.

  • Testamento
  • Testamento vital
  • Poder notarial duradero
  • Poder notarial de salud
  • Fideicomiso testamentario (trust, en inglés)
  • Carta de instrucciones, con preparativos para el funeral, información de contacto importante, como las de agentes o corredores de seguros.
  • Pólizas de seguros (de vida, discapacidad, cuidados a largo plazo)
  • Información sobre cajas de seguridad (Ej., ubicación, número, contraseña, llave)

3. Organiza una red de apoyo: Aunque en la mayoría de las familias una persona asume la función de prestador de cuidados principal, eso no significa que los demás no deban participar. Obviamente debes solicitar ayuda a tus hermanos, pero ten en cuenta que es posible que primos y sobrinos también deseen colaborar. No olvides incluir a tus amigos, parientes lejanos, vecinos y conocidos como, por ejemplo, personas que pertenecen a grupos cívicos o religiosos en los que también participan tus padres. Es posible que estas personas no se ofrezcan de manera voluntaria, pero brinden ayuda si tu la pides. De hecho, algunas personas pueden sentirse heridas o desplazadas si no les solicitas asistencia.

4. No temas delegar: Pídele a un amigo que vaya a la tienda o saque libros de la biblioteca. Pídele al hijo de un vecino que adopte a tu padre como abuelo, o a un adolescente de la localidad que haga labores de jardinería a un precio razonable. Averigua si alguna organización cívica local puede hacer trabajos voluntarios de reparación de viviendas. Pídele al repartidor del periódico, al peluquero o al administrador del edificio que esté atento a tus padres y te llame si nota algo extraño.

5. Ofrece alternativas: No aceptes excusas de tus parientes para no ayudar sin ofrecer alternativas. Si un hermano vive lejos, puede ayudar a pagar las cuentas, comunicarse con los médicos o buscar asistencia de agencias locales. Si un hermano tiene hijos pequeños, puede preparar comidas o llevar a tus hijos a las visitas y salidas.

6. Organiza reuniones familiares: Programa reuniones con regularidad; los parientes que viven lejos pueden participar por teléfono. De resultar necesario, designa a una persona neutral para que actúe como moderador. Elabora una lista de temas para cada reunión y acuerden normas de conducta que resulten aceptables para todos, por ejemplo, no interrumpir, cumplir con los plazos fijados, evitar peleas y concentrar la conversación en el cuidado de los padres. Si es común que surjan controversias durante las reuniones, considera la posibilidad de contratar a un administrador de cuidados geriátricos para que las supervise.

7. Involucra a tus hijos: Si tienes padres e hijos que demandan tiempo y atención, puedes sentirte presionado por ambas partes. Se honesto con tus hijos respecto de la situación y contesta todas sus preguntas. Aliéntalos a hacer preguntas y respóndelas a fondo. Haz un tiempo para realizar actividades divertidas y pídeles ayuda a tus hijos. Si tienes un hijo adolescente, puede llevar a su abuela en coche hasta la tienda; incluso un niño pequeño puede hacer que una persona mayor se sienta querida.

8. Habla con tu cónyuge: Manten una conversación con tu pareja acerca de las responsabilidades de cuidado. ¿Qué papel esperas que cumpla? Sugiere formas específicas en que tu pareja podría ayudar y agradécele por sus esfuerzos. Es importante ser conciente de que tus responsabilidades pueden afectar a tu pareja; aliéntala a expresar sus frustraciones. Tu relación de pareja es una prioridad y no debe dejar de serlo.

Tu lista de cosas por hacer

 

  • Determina opciones y preferencias de vivienda: conversa con tus padres sobre si desean continuar viviendo en su casa o si han considerado la posibilidad de vivir en otra parte. Dependiendo de su estado de salud y bienestar, es posible que continúen viviendo en su casa con algunos cambios y con ayuda adicional; en otros casos, resulta necesario considerar otras opciones, tales como una residencia para la vida asistida o una comunidad de cuidados continuos para jubilados.
  • Averigua sobre servicios de ayuda disponibles: analiza la posibilidad de contratar servicios diurnos para adultos, de cuidados domiciliarios, de entrega de comida y de asistencia para las actividades diarias, como preparar la comida y lavar la ropa.
  • Conoce la historia clínica de tus padres: pregúntales a tus padres qué afecciones o problemas de salud tienen y elabora una lista de médicos y medicamentos. Si tus padres no cuentan con información precisa, pregúntales si puedes acompañarlos a su próxima cita con el médico.
  • Haz una lista de contactos: elabora una lista con nombres e información de contacto importantes y compártela con las personas que participan en la red de apoyo para el cuidado de sus padres, entre ellos parientes cercanos, amigos, vecinos y amigos de los centros de culto a los que asisten, miembros del clero, administradores de hogares o personal de recepción del edificio, e incluso el farmacéutico local.
  • Elabora un perfil financiero: si bien puede resultar difícil recabar esta información, es indispensable hacerlo. Haz una lista de fuentes de ingresos, tal como el Seguro Social y pensiones, ingresos y gastos mensuales y anuales, cuentas bancarias e inversiones y una declaración de patrimonio neto.
  • Revisa todas las necesidades legales: junto con tus padres, determinen con qué documentos legales relevantes cuentan o les gustaría contar (tales como testamentos, directivas anticipadas como testamentos vitales, poderes —incluidos los poderes especiales para el cuidado de la salud— y fideicomisos). Pregunta en qué lugar se guardan los documentos importantes, entre ellos certificados de nacimiento, títulos de propiedad de viviendas y pólizas de seguros, y averigua si se encuentran actualizados y expresan los deseos actuales de tus padres.
  • Elabora una lista de cuentas importantes: incluye números del Seguro Social, cuentas bancarias, tarjetas de crédito, pólizas de seguro de salud y de vida, y licencias de conducir.

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