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Recursos para manejar el dolor

Consejos que pueden aliviar los padecimientos de la persona bajo tu cuidado.

In English | Es común preocuparse por el dolor que se pueda sentir en la fase final de la vida, pero con frecuencia es posible evitarlo o tratarlo. Como cuidador, tú podrías ayudar a un ser querido en el proceso de aliviar y prevenir el dolor.

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La importancia de enfrentar el dolor
El dolor no solo es desagradable, también puede causar una variedad de problemas, incluso problemas al dormir, con la concentración, fatiga y efectos emocionales tales como el aislamiento, la depresión y las preocupaciones. Sin mencionar que también puede interferir con la capacidad de las personas para disfrutar de la vida.

La lucha contra el dolor es tan importante que en el 2001 la Joint Commission on Accreditation of Healthcare Organizations (JCAHO, Comisión Conjunta de Acreditación de Organizaciones de la Salud)  publicó nuevas normas que exigen que las instalaciones médicas evalúen y traten el dolor eficazmente. Muchos establecimientos ahora incluyen el dolor como el quinto signo vital en el cuidado que les brindan a sus pacientes, junto con la temperatura, la presión arterial, el ritmo cardíaco y la frecuencia respiratoria.

Cómo obtener ayuda para tu ser querido
Si tú estás cuidando a alguien que padece de dolor, ayúdalo a explicarle los siguientes detalles a su médico. Si te preocupa que tu ser querido niegue o le quite importancia a su dolor durante la consulta, hazle las siguientes preguntas antes de la cita y apunta sus respuestas.

  • ¿En qué lugar sientes dolor?
  • ¿Cuándo comenzó?
  • Respecto a tu tratamiento hasta ahora, ¿qué funciona? ¿qué no funciona?
  • ¿Sientes el dolor continuamente, o de vez en cuando?
  • ¿Cuáles palabras describen de mejor forma el dolor: punzante, palpitante, constante, etc.?
  • ¿Qué alivia tu dolor, si es que algo lo alivia, y qué lo empeora?
  • ¿Cómo afecta el dolor tu calidad de vida?

Mantén un registro del dolor
Llevar un registro del dolor durante el día ayuda a los médicos saber si el nivel de los medicamentos es el adecuado. Si es posible, pídele a tu ser querido que califique el dolor que siente de cero (no siente dolor) a diez (un dolor inaguantable), a distintas horas del día. Si él o ella no es capaz de hacerlo, haz lo mejor que puedas para llevar el registro tu mismo.

Apunta todo lo que alivie el dolor (medicamentos, descansar, etc.) y todo lo que lo empeore (esforzarse en exceso, falta de sueño, etc.). Si los niveles de dolor de tu ser querido, una vez identificados, no se alivian con medicamentos, regresa a la consulta del médico para que le ajuste la dosis o cambie el medicamento, si es posible. Si el dolor persiste, considera consultar con un especialista o clínica especializada en el tratamiento del dolor. 

  • No esperes a que el dolor crónico se vuelva tan intenso que no se pueda tratar. El manejo del dolor es en parte un asunto de prevención. Como muchos temas de salud, es más fácil prevenirlo que tratarlo. Esto significa asegurar que tu ser querido tome el medicamento cuando es debido, aunque él o ella no sienta mucho dolor en ese momento. Si él o ella no puede esperar hasta que sea hora de tomar la próxima pastilla, la dosis no es lo suficientemente fuerte: hable con el médico sobre esto.
  • Sé firme. Cerciórate de que tu ser querido sea claro y le comunique al doctor que no tolerará dolor por no recibir un tratamiento suficiente.
  • Exije que se incluyan los cuidados paliativos en las directivas anticipadas. Una directiva anticipada es una instrucción escrita que la persona prepara mientras se encuentra mentalmente competente y que indica cómo quiere que se tomen las decisiones de su atención médica en el caso que deje de estar capacitado. Ayuda a tus padres o ser querido a solicitar este pedido de forma clara y específica.
  • Defiende. Sé defensor de un ser querido que no pueda hablar por sí mismo.
  • Lleva un registro. Haz que tus padres o ser querido anoten dónde, a qué hora, la intensidad y qué les alivió el dolor. Si él o ella es incapaz de hacer esto, lleva tú el registro. Trae esta información contigo a la sala de urgencias o la clínica.
  • Da a conocer el dolor. Asegúrate de que tu ser querido comunique los niveles de dolor que siente a las enfermeras de cuidados a domicilio o de enfermos terminales cada vez que hagan una visita.
  • Comprende las indicaciones médicas para los medicamentos analgésicos. Familiarízate con la frecuencia, la dosis y el tipo. Pregunta y asegúrate de que tu ser querido esté recibiendo exactamente la dosis indicada.
  • Obtén una abundante reserva. Insiste que el médico de tu ser querido recete suficientes medicamentos analgésicos para los fines de semana y días feriados.
  • Reúne información de contacto. Consigue los nombres y teléfonos de los médicos suplentes del médico de tu ser querido.
  • Pide hablar con el director médico o supervisor de enfermería. Esto puede ser necesario cuando tu estás cuidando a alguien que está hospitalizado y las enfermeras no tratan su dolor.
  • Prepárate. Es de esperar que al acercarse la fase final de la vida se aumente la dosis de medicamentos.
  • Consulta con un especialista en dolor. Si el médico no está tratando el dolor de tu ser querido suficientemente, busca un especialista en dolor como, por ejemplo, anestesiólogos, neurólogos, neurocirujanos, psiquiatras o cirujanos ortopédicos. También hay especialistas en tipos específicos de dolor, tales como los dolores de cabeza o la neuralgia.

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