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10 formas de aliviar el estrés de quienes prestan cuidados

Consejos para tu salud mental y física.

Maneras de Aliviar el Estrés para el Prestador de Cuidado

Foto: Stock 4B Creative/Getty Images

Tus pasatiempos son una buena opción para relajarte.

In English | No es ningún secreto: ayudar a cuidar de un ser querido enfermo o moribundo supone un desgaste emocional fuerte. Un estudio descubrió que una de cada tres personas que lo hace admite tener un alto nivel de estrés, y la mitad dice tener menos tiempo para pasar con su familia y amigos.

Cuando uno cuida de los demás, es esencial que primero se cuide a sí mismo. De lo contrario se corre el riesgo de quedar exhausto, acabar con problemas de salud e incluso llegar al desgaste total.

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Los siguientes 10 consejos lo ayudarán a controlar el estrés.

1. Pon tus necesidades físicas primero. Come de forma nutritiva. No cedas a la tendencia, en situaciones de estrés, a comer dulces o consumir alcohol en exceso. Duerme lo suficiente. Si tienes dificultad en conciliar el sueño por la noche, trata de tomar una siesta durante el día. Sométete a revisiones médicas periódicas. Haz actividad física con regularidad, aunque ello signifique tener que dejar a alguien encargado mientras tu vas al gimnasio. Si presentas cualquier síntoma de depresión (tristeza profunda, problemas de concentración, apatía, desesperación, pensamientos sobre la muerte), ve al médico de inmediato.

2. Relaciónate con tus amigos. El aislamiento aumenta el estrés. Verte con amigos y parientes de forma habitual puede ayudarte a superar el pesimismo.

3. Pide ayuda. Prepara una lista de lo que tengas que hacer y pide ayuda para llevarlo a cabo. Incluso los familiares y amigos que viven lejos pueden ayudarte con ciertas cosas.

4. Haz uso de los recursos que te ofrezca la comunidad. Considera pedirle al administrador de cuidados geriátricos que coordine todos los aspectos de la atención de tu ser querido. Otros proveedores de servicios, como los cuidadores asistenciales a domicilio, los trabajadores domésticos y los servicios de reparaciones pueden ayudar con muchas de las tareas de prestar cuidados. Quizás recibas visitas de personal voluntario, o de organizaciones cívicas o religiosas, que puedan echarte una mano con la cocina o el transporte.

5. Toma descansos.  Tú te los mereces y tu familiar enfermo quizás disfrute con la compañía de otra persona. Piensa en cómo pueden proporcionar cuidado temporal los amigos y familiares o voluntarios. Tal vez puedas tomarte un fin de semana libre, o unas vacaciones más prolongadas, si utilizas una agencia de cuidados de salud a domicilio, un hogar para el cuidado de personas mayores discapacitadas, una residencia para la vida asistida, o un hogar de hospedaje y cuidado. Todos estos lugares ocasionalmente aceptan residentes por períodos cortos. Los centros diurnos para adultos, que suelen estar abiertos cinco días a la semana, ofrecen atención en grupo a personas mayores que requieren supervisión.

6. Enfrenta tus sentimientos. Reprimir tus sentimientos afecta a nivel psicológico e incluso físico. Comparte tus frustraciones con tu familia y amigos. Busca la comprensión de compañeros de trabajo que se encuentren en una situación similar. Haz una cita con un consejero profesional o inscríbete en un grupo de apoyo para prestadores de cuidados.

7. Encuentra tiempo para relajarte. Puedes recargar energía haciendo algo que disfrutes como leer, caminar o escuchar música. Algunas personas hacen meditación o utilizan técnicas de relajación como respirar profundamente o imaginarse un lugar que los hace sentirse bien. Si eres una persona religiosa, una oración puede servir de mucho.

8. Organízate. Cosas sencillas, como un calendario y poner en una lista lo que tienes que hacer, puede ayudarte a organizar tus responsabilidades según su prioridad. Haz siempre lo más importante primero y no te preocupes si no puedes abarcarlo todo.

9. Aprende a decir no. Acepta el hecho de que no puedes hacerlo todo. Resiste la tentación de aceptar más tareas, proyectos y obligaciones financieras de lo que puedas manejar. Si alguien te pide que hagas algo que te creará demasiada carga, explica honestamente por qué no puedes hacerlo, sin sentirte culpable por ello.

10. Se positivo. Haz lo que puedas por evitar la negatividad. Convoca una reunión familiar para resolver conflictos con tus hermanos y parientes. En vez de concentrarte en lo que no puedes hacer, felicítate por todo lo que haces y lo gratificante que es cuidar de tu ser querido.

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