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¿Por qué es importante pedir ayuda?

Cómo pedir refuerzos, ofrecer ayuda y encontrar recursos.

Cualquier persona encargada del cuidado de otra debe aprender a reconocer que primero está su bienestar. El cuidarse es una responsabilidad tan importante como el cuidar de los nuestros. Para poder equilibrar las numerosas tareas que resultan de la labor de cuidado, debemos aplicar un principio de la seguridad aeronáutica, al que siempre hacen referencia los auxiliares de vuelo antes de que despeguen los aviones: “… póngase la máscara de oxígeno primero y luego intente ayudar a otros”. ¿Por qué? Porque si uno no respira (oxígeno), no se cuida, pronto va a estar inconsciente y no podrá ayudar a nadie.

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Pero además, pedir ayuda es como ponerse la máscara de oxígeno que nos permite respirar mejor para cuidar de otros. Cuando cuidamos de nuestros padres o de algún ser amado debemos pedir y aceptar ayuda reconociendo que:

  • Pedir ayuda no significa que somos débiles o que hemos fracasado.
  • Pedir ayuda no es ser egoísta; y por lo tanto, no debe causar sentimientos de culpabilidad.
  • Pedir ayuda es una parte esencial de cuidar de uno mismo y un deber a nuestro ser amado.
  • Pedir ayuda conlleva beneficios para todos los que participan en el cuidado de los padres o el ser amado.
  • Pedir ayuda y aceptarla disminuye el aislamiento en que viven muchas personas.
La importancia de pedir ayuda

Getty Images

Pedir y recibir ayuda nos hace más fuertes, fortalece nuestros vínculos, y nos permite cumplir con el deber de cuidar a quienes amamos.

Cómo pedir ayuda

Al contrario de lo que sucede en un avión, en donde la máscara de oxígeno cae automáticamente cuando la cabina pierde presión, la ayuda que necesitamos para cuidar de otros, muchas veces, no nos llega automáticamente. Debemos aprender a pedirla, aceptarla y usarla. Considera lo siguiente:

  • No asumas que la gente a tu alrededor sabe qué ayuda ofrecer. En orden de prioridad, haz una lista de tareas y actividades en las que puedes necesitar ayuda. Cuando alguien te pregunte: “¿en qué puedo ayudar?”, presenta tu lista y dile que se apunte solamente en las tareas que sean de su preferencia.
  • Hay sitios como Lotsa Helping Hands y Caring Bridge (en inglés) que ofrecen —sin ningún costo— la oportunidad de crear y compartir listas de quehaceres, calendarios y diarios personales, entre otros servicios.
  • La mayoría no se anima a preguntar cómo puede ayudarte por temor a herir tu orgullo o menoscabar tu dignidad. Tú puedes iniciar la conversación explicando cuál es tu problema y lo importante que es para ti la colaboración. Luego presenta tu lista de tareas y quehaceres.  
  • Mantener un calendario con fechas importantes como las citas médicas te puede ayudar a ser específico y dar opciones a quien te quiere ayudar. Si el calendario es electrónico, puedes compartirlo con quien desees.
  • Cuando vayas a las citas médicas, lleva una lista de preguntas y cosas que necesitas, tales como cambios de medicinas y una orden para servicios domiciliarios de enfermería. Puedes consultar con los médicos, enfermeros y trabajadores sociales acerca del cuidado, los servicios existentes y las agencias a las que puedes recurrir.  
  • Deja de mantener la apariencia ante tu familia de que todo está bajo control.
  • Al pedir ayuda evita expresiones negativas como: “deberías saber lo que se necesita para cuidar de mamá” o “¿te parece justo que yo esté haciendo todo esto y tú no ayudes en nada?" Solamente conseguirás poner a las personas a la defensiva.
  • Ten en cuenta que algunos no se sienten capaces de ayudar con tareas específicas, pero pueden ofrecer su apoyo económico. Antes de sentirte ofendido, toma en cuenta que esta puede ser su manera de contribuir y participar, sobre todo en los casos de ofrecer ayuda a larga distancia.
  • No sientas vergüenza al pedir o aceptar ayuda, piensa en los beneficios que trae aceptarla y en las consecuencias para tu salud si intentas hacerlo todo tú solo y sin descanso. Si no usas esa máscara de oxígeno llamada ayuda, podrías enfermarte y no ser de ninguna utilidad para nadie.

Centros y fuentes de ayuda

Los parientes y amigos no son las únicas fuentes de ayuda. Las parroquias pueden tener un ministerio de enfermería, grupos de visita y apoyo, y estar conectadas con otras organizaciones como centros para la tercera edad y asilos de ancianos. Cada estado tiene una agencia dedicada a ofrecer servicios. Por ejemplo: Department of Elder Affairs, en Florida; Department of Aging and Disability Services, en Texas; California Department of Aging, en California; Division of Aging and Adult Services, en Arizona (enlaces en inglés). Estas agencias te pueden poner en contacto con lo que se conoce como AAA (Area Agency on Aging).

Otros recursos

  • Cambiosinesperados.org, excelente recurso de la Fundación de la Asociación Nacional de Tesoreros Estatales, donde puedes obtener orientación inicial en asuntos legales y financieros.
  • Eldercare.gov es un sitio donde puedes ingresar tu código postal o el estado donde vives para obtener la dirección, teléfono e idioma de atención del AAA. O bien, puedes llamar al 1-800-677-1116  y optar por recibir información en español.
  • Caregiver.org, Family Caregiving Alliance ofrece guías de cuidado y artículos cortos en español.
  • El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento ofrece un excelente compendio de recursos en español.
  • Medicare.gov contiene información acerca de la cobertura de Medicare en casos de servicios de enfermería a domicilio; y GobiernoUSA.gov contiene programas de ayuda del gobierno.
  • Las asociaciones dedicadas a enfermedades o condiciones específicas pueden orientarte y ponerte en contacto con grupos de apoyo y agencias de servicios específicos: alzheimer, diabetes y cáncer.
  • El programa Stress-Busting Program For Family Caregivers (en inglés) funciona en Texas, Florida, Alabama, Oklahoma, Arkansas, and Kentucky. La versión en español se encuentra en construcción.

Cómo ofrecer ayuda

La solidaridad es una acción natural del ser humano, sin embargo el temor de ofender o ser rechazado cuando ofrecemos ayuda nos paraliza de vez en cuando. A aquellos lectores deseosos de ayudar, les sugiero no preguntar en qué se puede ayudar, sino presentar opciones:

  • Voy de compras mañana, ¿me quieres dictar lo que necesitas que compre para ti, o paso a recoger la lista a tu casa?
  • Me gustaría encargarme de la cena de mañana y traerla a tu casa. Estaba pensando en pescado, o en una sopa y ensalada, ¿qué prefieres?

Pedir y recibir ayuda nos hace más fuertes, fortalece nuestros vínculos, y nos permite cumplir con el deber de cuidar a quienes amamos.

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