“La gente joven necesita que se le enseñe a administrar el dinero a una edad temprana, y también que se les inculque lo importante que es ahorrar. Está bien ayudarlos en tiempos difíciles. Nosotros, lo padres, tenemos que ser cuidadosos. Existe una delgada línea entre ayudarlos y tener que cargar con sus gastos”.
Si pudiera volver atrás
“Saqué de apuros a mi hijo y a su esposa muchas veces, una y otra vez. Pensaba: ‘Esta vez, aprenderán’. Pero no fue así. Les embargaron un auto y presentaron la bancarrota.
En repetidas ocasiones, me pidieron prestados miles de dólares para ponerse al día con sus cuentas. También me pidieron varios miles de dólares para evitar que les ejecutaran la hipoteca, pero mi nuera gastó el dinero en otras cosas. Entonces, les di más dinero... pero, de todos modos, les ejecutaron la casa”.
“Si pudiera volver atrás, les daría comida y, si fuera necesario, los dejaría dormir en mi casa, en el cuarto vacío, y vestiría a mis nietos, pero nada más que eso. No les daría ni un centavo en efectivo ni pagaría una sola de sus facturas. No sé si eso hubiera resultado, pero hubiera preservado mi jubilación”.
Dar en herencia
“Tengo dos hijas. Cuando la mayor quiso comprarse un auto, le presté el dinero, pero le dije que debería devolvérmelo aportando a una cuenta 529 (cuenta de ahorros para estudios universitarios) para su hija. Hace poco, mi hija menor adoptó un segundo hijo y necesitó ayuda financiera. Hice el mismo trato con ella: que abriera una cuenta 529 para el nuevo bebé”.
Administración de crisis
“Hace unos años, a nuestra hija de 30 años le diagnosticaron un tumor en la glándula pituitaria. Cuando ya no pudo seguir trabajando, renunció a su empleo, pero no mantuvo el seguro médico. Acumuló más de $20.000 en facturas y no podía mantenerse debido a los efectos colaterales de la medicación, de modo que volvió a casa. Para ayudarla, volví a trabajar por dos años, para pagar sus deudas”.
“Ahora, ya está en condiciones de volver a trabajar, pero todavía no tiene un seguro médico. Nos preocupa muchísimo la posibilidad de que tenga un accidente o se vuelva a enfermar, así que nos ofrecimos a pagar las primas del seguro. Pero le dijimos que si se vuelve a endeudar, tendrá que arreglárselas sola”.
Un plan definitivo
“Mi filosofía: Darles las herramientas necesarias para triunfar y, luego, dejarlos por su cuenta. Mis hijos fueron a la universidad. Lo financiamos con una combinación de préstamos para padres y estudiantes. Cuando se graduó, mi hija se sentía insegura acerca de si podría manejarse sola. Cuando aceptó un empleo en otro estado, le ofrecí algún dinero inicial para los depósitos para los servicios públicos, alquiler y comida para tres meses. Elaboramos juntos un presupuesto que implementó”.
“Le dejé en claro que la ayudaría en caso de que surgiera alguna emergencia (con el automóvil, un problema de salud, etc.), pero que debería arreglárselas por su cuenta si cometía alguna imprudencia que la endeudara. Ha resultado. No me pide dinero. Está trabajando en su Ph. D. De vez en cuando le envío algún dinero extra, pero no he vaciado ni vaciaré mi cuenta de ahorros. ¡Espero jubilarme en algún momento!”
Estoy en deuda contigo (“I-O-U”)
“Tengo 46 años y he consumido el dinero de mis padres de una manera terrible. Desde que puedo recordar, mis padres me han ayudado financieramente. Estoy segura de que, a esta altura, les debo cientos de miles de dólares. Mi padre murió en febrero del año pasado, y me enferma no haber podido, jamás, devolverle su dinero. Ellos cancelaron deudas increíbles contraídas con tarjetas de crédito. Ojalá pudiera devolverle a mi madre lo que les debo, por los años de preocupaciones que les causé, aunque, en realidad, sé que eso nunca sucederá”.
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