In English | Quizás le tomó un tiempo sentirse verdaderamente cómodo en el "nido vacío" una vez que el último de sus hijos se fue a vivir por su cuenta. A la larga, sin embargo, descubrió que la situación ofrecía muchas ventajas: una cocina limpia, no más noches en vela cuando salen, y la sala le pertenece nuevamente.
Entonces recibe la llamada de uno de sus hijos adultos: "¿Te importa si voy a vivir a la casa un tiempo?". Y su mundo da otro vuelco.
Según un informe publicado en el 2010 del Pew Research Center, el Centro de investigaciones Pew (enlace en inglés), cada vez más hijos adultos vuelven a vivir a casa de los padres. Los llaman los boomerang o "bumeranes". En el 2008, unos 49 millones de estadounidenses, o el 16% de la población, vivían en un hogar compuesto de al menos dos generaciones de adultos —2,6 millones más que el año anterior— y un enorme aumento en comparación con los 28 millones de personas —o un 12%— que vivía en hogares multigeneracionales en 1980.
Como palomas mensajeras, jóvenes adultos de entre 25 y 34 años están volviendo al nido familiar con cada vez mayor frecuencia. En 1980, un 11% de los adultos entre estas edades vivían en un hogar multigeneracional. En el 2008, un 20% lo hacía.
¿Por qué? Culpe a la presente economía. Según el Bureau of Labor Statistics (Oficina de estadísticas laborales) en el 2009 un 37% de los estadounidenses entre 18 y 29 años de edad estaban desempleados o fuera de la fuerza laboral. Si le añadimos a esto el alto costo de la vida, los préstamos universitarios y el hecho de que más de la mitad de los primeros matrimonios acaban en divorcio, es fácil entender por qué tantos jóvenes no pueden defenderse solos económicamente.
A algunas familias les resulta fácil convivir con los hijos otra vez. Pero para la mayoría, el cambio conlleva muchos desafíos. "Puede que espere que sus hijos mayores de edad se comporten como adultos, pero a veces es muy fácil volver a viejos patrones de comportamiento", explica la psicoterapeuta Susan Ende, quien escribió conjuntamente con Gail Parent el libro How to Raise Your Adult Children (Cómo educar a sus hijos adultos), publicado por Hudson Street Press en el 2010.
Si le ha tocado vivir con un hijo adulto de nuevo, aquí tiene algunos consejos que harán que la transición le resulte más fácil a todo el mundo:
Espere que toque a su puerta. Si su hijo apenas le alcanza para llenar el tanque de gasolina o si su hija se ha atrasado en el pago de sus préstamos de estudiante, no está mal ofrecerles una ayuda de vez en cuando. "Pero no sea el que sugiera que se mude con usted, a menos que exista una verdadera emergencia", aconseja Ende. "Espere a que se lo pida. De lo contrario, su hijo se sentirá menos apremiado para resolver sus problemas por su cuenta".
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