Comunique sus preocupaciones. "Hablen abiertamente uno con el otro", sugiere la Dra. Nada Stotland, una psiquiatra de Chicago que tiene especial interés en la salud mental de las mujeres. ¿Qué le preocupa de la idea de compartir la casa con su hijo? ¿Quiere que su hijo pague alquiler, o se encargue de sus propios gastos de teléfono celular y automóvil? ¿De cuáles quehaceres domésticos espera que él se encargue? Asimismo, ¿qué le preocupa a su hijo? Desde querer sólo comida vegetariana a dejar que alguien del sexo opuesto pase la noche, "poner los problemas potenciales sobre la mesa inmediatamente es más importante que establecer las reglas", añade Stotland. "Una vez que establezcan un plan, revísenlo cada pocos meses, o incluso semanas, para ver si las inquietudes de todos se han resuelto".
Hágalo a su manera. Uno de los mayores problemas que enfrentará con los hijos adultos es que piensan que no debe haber reglas para ellos en casa de sus padres, afirma Ende. "Deje en claro que es su casa. No es de extrañar que un hijo adulto exprese interés en hacer las cosas de cierta manera, pero hasta que él o ella no pague la hipoteca, es usted quien establece las reglas".
Bríndele comprensión, no lástima. La mayoría de los hijos adultos recurren a la opción de mudarse con sus padres cuando pierden el trabajo, el apartamento o la pareja. "Es probable que esté tratando con alguien que se considere un fracaso", dice Stotland. Puede que su hijo se sienta solo, derrotado o enojado, y que necesite cariño y comprensión. A la vez, no es sano que su hijo se encariñe con el sofá. Anímelo a que se ofrezca de voluntario, vaya al mercado, cuide a los hermanos menores y haga vida social. "Comuníquele con su actitud que lo considera una persona capaz", añade Stotland.
Ponga su futuro económico primero. Decida por adelantado cuánto dinero quiere y puede contribuir para sacar a su hijo de apuros, dice Ende. A él le quedan décadas para lograr su seguridad económica, pero puede que usted esté jubilado o cerca de la jubilación. No dude en decirle a su hijo que usted espera que ayude con los gastos de la casa. Hágale saber que sus finanzas son limitadas y que primero está su propia seguridad económica en la jubilación.
Establezca qué es una solución a corto plazo. Si les dan la opción de vivir en casa, muchos hijos adultos pueden decidirse a esperar hasta encontrar "el trabajo perfecto", con la idea de vivir con sus padres indefinidamente. Corte esa idea de raíz. "Deje en claro que mudarse con usted no es un plan a largo plazo", insiste Ende. Es buena idea fijar un plazo específico —seis meses, por ejemplo— y cuando llegue el momento, examinar el arreglo para asegurarse de que esté funcionando bien para todos.
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