Ayudar a que los niños florezcan
En el hogar de Curtis Blount y su pareja de 12 años, Jeffrey Long, situado en Monroeville, Nueva Jersey los hijos adoptivos, Gerry y Cedric, ambos de 15 años se sienten como si fueran hermanos, aunque no tienen nexos de sangre. ''Desde la adopción, Gerry realmente ha salido de su cascarón y se ha transformado en un maravilloso joven'', dice Blount de 46 años, quien trabaja como jefe de seguridad informática para una empresa mundial de la confección. Long, de 51 años, se jubiló de su cargo en el sistema de correccionales.
"Mientras que Cedric es fanático del baloncesto, Gerry se ha convertido en el chico buenmozo de la familia a quien llaman todas las chicas'', dice Blount. ''Nos mantienen muy ocupados. Es asombroso ver cómo crecen y maduran estos dos jóvenes''. Durante la semana, la labor de ser padres se concentra en las tareas y los proyectos escolares. Los fines de semana, la atención se vuelca a los deportes.
''Saber que uno ha tenido la oportunidad de darle un hogar a alguien que de lo contrario sería un número más en el sistema, es una sensación maravillosa'', dice Blount. ''Sí, es cierto que son los típicos adolescentes mimados. Pero, al mismo tiempo nos ayudan a llevar la vida con humildad y a valorar nuestras bendiciones''.
Susan Kreimer es escritora y vive en Nueva York.
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