Cómo comenzar el proceso
Encuentre un sitio neutral. La oficina del mediador es ideal, pero la casa de un miembro de la familia es otra opción. Es preferible ver a todos en la misma habitación, en lo que se llama “mediación transformativa”, en vez de la mediación en sesiones separadas donde las partes permanecen en salones distintos y el mediador habla con ellas por turno. Si algunos miembros de la familia son combativos y es imposible contener las emociones, puede que funcione el sistema de sesiones separadas.
Identifique los problemas. El mediador aclarará el problema y el objetivo de cada persona. Todos intercambiarán puntos de vista y el mediador tratará de formular soluciones que sean aceptables a todos. Recuerde: concéntrese en lo que es mejor para el niño.
¿Cuánto tiempo tomará? Es posible que el conflicto se resuelva en una sesión (normalmente de unas dos horas y media) o puede que tome varias sesiones. El largo de la mediación dependerá de la complejidad de los problemas y del empeño de los participantes. Por lo general, es buena idea ser sincero y directo durante todo el proceso.
Para llegar a una resolución
Una vez que profundice en el problema de las visitas, puede que se sorprenda al ver qué hay detrás de él. A menudo, estos tipos de disputas surgen a causa de sentimientos heridos, interpretaciones erróneas y falta de comunicación. Un mediador puede guiar a la familia a través de esas emociones para llegar al núcleo del problema.
Sherrod Deputy, mediador en Indiana y Arizona, hace poco trabajó con una madre a quien su propia madre había ofendido, y por tanto no la dejaba ver al nieto. “En esa familia, todo lo que la madre necesitaba para limar asperezas era una disculpa”, dijo Deputy. “Cuando la abuela se disculpó, la madre le permitió participar en la vida del nieto de nuevo. Al final, fue una situación en que todos salieron ganando”.
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