No hay ningún lugar como el hogar. Es por eso que la mayoría de las personas no quieren moverse de allí. Pero, a medida que envejecen, quedarse en su vivienda puede representar todo un desafío. Para superarlo, muchas veces las familias optan por contratar cuidadores externos y así garantizar la comodidad e independencia de un ser querido.
Si se encuentra en esta situación, el primer paso consiste en determinar exactamente qué tipo de ayuda necesita, ya sea por sí solo o con el asesoramiento de un médico, un administrador de cuidados geriátricos o un planificador de altas de hospitales.
A continuación se describen los tipos de prestadores de cuidados domiciliarios que puede tener en cuenta:
Profesionales médicos: según el tipo de cuidados que resulten necesarios, puede coordinar las visitas de un enfermero, fisioterapeuta e incluso un médico. Estos profesionales por lo general solo brindan servicios médicos y de atención especializados.
Auxiliares para cuidados en el hogar: son personas que recibieron capacitación formal y aprobaron una evaluación de aptitud; pueden ser CNA (auxiliares de enfermería certificados) o asistentes de cuidados personales. Por lo general trabajan para agencias de cuidados de hospicio o de servicios de salud domiciliarios certificadas por Medicare, que están sujetas a las leyes federales y estatales y que reciben reembolsos de Medicare o Medicaid. Normalmente los auxiliares para cuidados en el hogar cuentan con la supervisión de un enfermero u otro profesional médico, y la agencia que los contrata asume plena responsabilidad por los cuidados que prestan. Los auxiliares pueden prestar servicios de salud básicos, tales como el control del pulso y la temperatura de un paciente, la administración de medicamentos, el cambio de vendas y ayuda en la realización de ejercicios físicos prescritos. Los más experimentados pueden brindar asistencia con los equipos médicos.
Ayuda doméstica: es posible que una persona no requiera atención médica en su hogar, pero sí ayuda para llevar a cabo las tareas domésticas y de cuidado personal; en esos casos, puede resultar útil contratar a un asistente de ayuda doméstica, también conocidos como asistentes para las labores domésticas o de cuidado personal. Si bien no se requiere ningún tipo de certificación para realizar estas tareas, en muchos casos los asistentes son contratados por una agencia y cuentan con la supervisión de un enfermero o trabajador social registrado, en tanto en otros es el adulto mayor o su familia quien los contrata de forma directa.













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