In English | Dos veces en 10 meses. Primero, murió papá. Luego mamá. Aún no puedo recuperarme; llegar al dolor es demasiado fácil. Hablar del tema es otra historia; en realidad, dos. Mis siete hermanos y yo quedamos huérfanos; pero, primero, nos convertimos en prestadores de cuidados.
A fines de enero de 2009, la bomba que había lanzado el oncólogo explotó: Papá tenía un cáncer de páncreas incurable. La quimioterapia era una opción, pero papá escogió cuidados paliativos en su casa. Tres semanas después —dos meses antes de cumplir los 87—, papá había fallecido.
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