- No espere a que el dolor crónico se vuelva tan intenso que no se pueda tratar. El manejo del dolor es en parte un asunto de prevención. Como muchos temas de salud, es más fácil prevenirlo que tratarlo. Esto significa asegurar que su ser querido tome el medicamento cuando es debido, aunque él o ella no sienta mucho dolor en ese momento. Si él o ella no puede esperar hasta que sea hora de tomar la próxima pastilla, la dosis no es lo suficientemente fuerte: hable con el médico sobre esto.
- Sea firme. Cerciórese de que su ser querido sea claro y le comunique al doctor que no tolerará dolor por no recibir un tratamiento suficiente.
- Exija que se incluyan los cuidados paliativos en las directivas anticipadas. Una directiva anticipada es una instrucción escrita que la persona prepara mientras se encuentra mentalmente competente y que indica cómo quiere que se tomen las decisiones de su atención médica en el caso que deje de estar capacitado. Ayude a sus padres o ser querido a solicitar este pedido de forma clara y específica.
- Defienda. Sea defensor de un ser querido que no pueda hablar por sí mismo.
- Lleve un registro. Haga que sus padres o ser querido anoten dónde, a qué hora, la intensidad y qué les alivió el dolor. Si él o ella es incapaz de hacer esto, lleve usted el registro. Traiga esta información consigo a la sala de urgencias o la clínica.
- De a conocer el dolor. Asegúrese de que su ser querido comunique los niveles de dolor que siente a las enfermeras de cuidados a domicilio o de enfermos terminales cada vez que hagan una visita.
- Comprenda las indicaciones médicas para los medicamentos analgésicos. Familiarícese con la frecuencia, la dosis y el tipo. Pregunte y asegúrese de que su ser querido esté recibiendo exactamente la dosis indicada.
- Obtenga una abundante reserva. Insista que el médico de su ser querido recete suficientes medicamentos analgésicos para los fines de semana y días feriados.
- Reúna información de contacto. Consiga los nombres y teléfonos de los médicos suplentes del médico de su ser querido.
- Pida hablar con el director médico o supervisor de enfermería. Esto puede ser necesario cuando usted está cuidando a alguien que está hospitalizado y las enfermeras no tratan su dolor.
- Esté preparado. Es de esperar que al acercarse la fase final de la vida se aumente la dosis de medicamentos.
- Consulte con un especialista en dolor. Si el médico no está tratando el dolor de su ser querido suficientemente, busque un especialista en dolor como, por ejemplo, anestesiólogos, neurólogos, neurocirujanos, psiquiatras o cirujanos ortopédicos. También hay especialistas en tipos específicos de dolor, tales como los dolores de cabeza o la neuralgia.
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