En Estados Unidos, la tarifa anual media por una habitación semiprivada es de $70.445, aunque el costo puede superar los $200.000 anuales. Si una familia no puede pagarlos, entonces Medicaid se convierte en la única opción.
“Si todas esas familias que están prestando cuidados a un pariente y que no cuentan con recursos financieros para pagar las tarifas recurrieran a Medicaid, quebrarían un sistema que ya está en su límite”, afirma Gleckman.
¿Existe una solución?
Según los expertos, lo que los cuidadores necesitan son servicios como, por ejemplo, grupos de apoyo y centros de información, que los ayuden a equilibrar sus propias vidas; además de educación sobre los asuntos legales como de las demandas físicas y emocionales que implica el cuidado de un familiar.
“Uno de los grandes defectos del sistema es que existe muy poca capacitación para los cuidadores”, sostiene Gleckman. “Aprender, por ejemplo, cómo trasladar a alguien (desde la cama a la silla de ruedas) es una habilidad; si no se sabe, se puede lesionar uno mismo o a la persona que se está cuidando. Esperamos que los familiares puedan hacerlo bien, pero no les enseñamos cómo hacerlo”.
La necesidad de recursos que viven los cuidadores y los adultos que envejecen llega en un momento en que el entorno político busca recortar el gasto en programas sociales.
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