Los gastos veterinarios han aumentado vertiginosamente
La predicción de Hickton de que la industria crecerá no es simple corazonada. El costo y la complejidad de la atención médica de las mascotas han subido con la misma rapidez que la de las personas, y los dueños de animales buscan soluciones que estén al alcance de su bolsillo.
"En otra época, uno llevaba a su perro al veterinario y él le decía: 'No hay nada que podamos hacer por él'", dice Younger. "Ahora hay equipos de resonancia magnética para perros, terapia láser, todo tipo de pruebas y procedimientos complejos, y ahora nos dicen: 'Podemos curar esto'. Pero esa tecnología cuesta dinero".
Este año, los dueños de mascotas gastarán casi $13.000 millones ($13 billiones) en el veterinario, calcula la Asociación Americana de Fabricantes de Productos para Mascotas. Esa cifra supera en unos $8.000 millones ($8 billones) la del 2004.
Para muchos, el tamaño de la cuenta del veterinario determina si se comprometen a salvar al animal o se dan por vencidos. Según una encuesta de Prensa Asociada y petside.com dada a conocer en junio, el 62% de los dueños de mascotas dicen que es muy probable que continúen el tratamiento de su animalito si la cuenta del veterinario es de $500. Esa cifra baja al 42% cuando el costo llega a $1.000. Sólo un 35% dice que probablemente aceptaría pagar el tratamiento si el costo fuera de $2.000, y un 22% si ascendiera a $5.000.
Sólo uno de cada cinco dueños de animales domésticos afirma que les preocupa mucho la posibilidad de no poder pagar un veterinario; y el 95% dice no haber comprado seguro médico para sus animales.
Para las personas que aseguran a sus mascotas, la prima mensual oscila entre $10 (para cobertura mínima, sólo para accidentes) y $75 para pólizas que incluyen servicios como acupuntura y reconocimientos periódicos.
La mayoría de los que compran seguro acaban pagando unos $30 al mes por una póliza para un perro o gato joven o de mediana edad, y que cubre mayormente emergencias y enfermedades comunes. A menudo estas pólizas no cubren revisiones de rutina ni el tratamiento de afecciones hereditarias que aquejan a ciertas razas, como la displasia de cadera en pastores alemanes y perros cobradores. En estos casos se puede comprar cobertura adicional.
Algunas compañías no aseguran perros o gatos mayores de 10 años. Otras aseguradoras puede que doblen las primas cuando los animales lleguen a esa edad. Debido a que el seguro de animales domésticos es una forma de seguro de la propiedad, cualquier aseguradora puede descontinuar la cobertura si existen demasiados reclamos, o sencillamente no renovarla, a discreción de la compañía aseguradora.
Igual que sucede con su propio seguro médico, las pólizas para animales suelen imponer estrictos límites a lo que pagarán por cada procedimiento.
En la mayoría de las pólizas, dice Hickton, el dueño de la mascota le paga al veterinario primero y después la compañía le reembolsa el dinero, típicamente en menos de dos semanas.









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