Abuelos y nietos
Antes: Los abuelos sabían lo que pasaba en la vida de sus nietos porque vivían a la vuelta de la esquina. Las interacciones intergeneracionales acerca de la escuela, los amigos, las actividades y los intereses ocurrían a diario en forma natural mientras se cuidaba a los niños y todos compartían la mesa a la hora de comer.
Ahora: Independientemente de que los abuelos vivan cerca o lejos, se están anotando en Facebook, MySpace y otros sitios de redes sociales para mantenerse en contacto con sus nietos. Algunos resultados recientes de las investigaciones de AARP indican que entre las personas de más de 50 años que usan los sitios de redes sociales, más de una tercera parte se comunica con sus nietos. Una actualización rápida y breve le informará al abuelo cuando un nieto aprobó un examen y luego de algunos minutos el abuelo le dará una palmada virtual en la espalda, a modo de felicitación. Los adolescentes prefieren enviar mensajes de texto que hablar. He sabido de muchos abuelos que están aprendiendo a mandar mensajes de texto porque sus nietos están acostumbrados a comunicarse por medio de esos mensajes en lugar de hablar por líneas teléfonicas fijas. Dicen que tal vez no sea lo mismo que en persona, pero da resultados a diario, por eso están dispuestos a probar.
Familias de militares
Antes: Los soldados que fueron a pelear en otros países durante la Segunda Guerra Mundial esperaban semanas para enviar cartas manuscritas a la familia o para recibirlas. En realidad, algunas familias recibían cartas de los soldados meses más tarde, hasta después del final de la guerra. Los soldados estaban desvinculados de las actividades familiares y a algunos hasta les nació un hijo que sólo vieron por primera vez cuando regresaron a casa. El ''V-mail'' (correo de la Victoria), un uso temprano de la tecnología que consistía en fotografiar las cartas para que ocuparan menos espacio cuando se devolvían a Estados Unidos, aceleraba la entrega de la correspondencia. La película fotográfica se enviaba por avión a otros países, luego se imprimía y se despachaba gratis por correo. El correo de la Victoria acortó el tiempo de la entrega de la correspondencia al pasar de un mes (el tiempo que tardaba en llegar un barco a Estados Unidos) a apenas 12 días (cuando se enviaba por avión). ¡En ese entonces, eso era rápido! Las cartas se guardaban y atesoraban, y ahora se comparten entre las generaciones.
Ahora: El correo electrónico ha ocupado el lugar del correo de la Victoria. Los soldados desplegados a Irak, Afganistán u otros sitios en el exterior suelen comunicarse instantáneamente con la familia a través de internet. Los mensajes de correo electrónico se envían a diario en ambos sentidos y los soldados en muchos lugares pueden usar los teléfonos celulares para hablar y enviar fotos en el momento. Las cámaras para la web hacen posible que el padre o la madre vean cómo crecen sus hijos y regularmente hasta les leen un cuento antes de dormir. Aunque los soldados todavía se sienten lejos de su hogar, tienen la opción de comunicarse más a menudo con su familia en ''tiempo real''.
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