No es tan difícil como pensamos cambiar las costumbres. Son apenas unos gestos que no toman grandes sacrificios —y traen maravillosas consecuencias. Y debemos comenzar sentándonos con toda serenidad — ¿y quizás hasta pueda apuntar en un bloc de papel sus nuevos planes? — y aceptando que después de cierta edad hay que modificar nuestro estilo de vida. No hay forma de escaparnos a esta realidad y si lo comprendemos pronto, ¡pues mucho mejor! Y cambiar poco a poco nuestra forma de comer y de vivir día a día es la clave.

— Brand X/Getty Images
1. ¿Un buen comienzo? Aceptar de una vez y por todas que debemos hacer algún tipo de ejercicios diariamente. ¡Es un hecho! Y esta vez sí que no vamos a cambiar de opinión porque sabemos que es asunto de salud y de imagen personal; ambas cosas de gran importancia.
2. ¿Soluciones? La más sencilla y que no cuesta nada es caminar 20 minutos al día. En el mall, en tu casa, cerca de tu trabajo, por tu barrio… ¡camina 10 manzanas y regresa y verás como poco a poco no te cuesta nada y lo haces hasta con placer! Otra opción es usar una bicicleta estacionaria mientras ves la televisión. Y si eres más dispuesta, el hacer ejercicios aeróbicos en un gimnasio o siguiendo alguno de los muchos videos de aeróbicos en el mercado especializados en los adultos boomers y mayores de 50 años, como los de “Be Fit Over Fifty” (Póngase en forma después de los 50) o los de la popular Jane Fonda (enlace en inglés). ¿Una pequeña promesa a ti misma? Subir y bajar 3 o 4 pisos de escaleras todos los días. Y si poco a poco puedes subir 5 o 6 pisos ¡mucho mejor! ¿La clave? ¡Mueve el cuerpo! Busca cualquier excusa y mueve el cuerpo.
3. No es decir 'estoy a dieta', sino 'estoy aprendiendo a comer mejor'. La forma correcta de comer debe ser siempre basada en la moderación —y verla como un cambio de vida para siempre. No es un castigo, ¡sino un nuevo estilo de comer! Igual que cambias de peinado —o de estilo en la moda— pues entiende que a la hora de comer ¡ya hay formas de hacerlo que no te van bien y ya ‘no se usan’! Ejemplo: Evita siempre que puedas las comidas fritas y con mucha grasas y salsas. Cómelas muy de cuando en cuando y verás que poco a poco tu propio cuerpo va a rechazar el deseo de fritos en exceso.
4. Esa nueva forma de comer no implica quitarte el placer de la comida, y por eso no puede ser estricta o súper rígida. ¡De todo un poco, pero menos cantidad es la mantra que debemos llevar siempre en la mente! Les aseguro lo bien que se van a sentir cuando puedan conquistar estos nuevos propósitos.
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