4. No se necesita forzosamente una terapia
A menudo, amigos y familiares bien intencionados exhortarán al viudo o la viuda a que asista a un grupo de apoyo o que vea a un consejero especializado. Aunque esas medidas pueden hacerlo sentirse mejor, no son imprescindibles para la recuperación. Según una encuesta realizada en el 2008, el dolor de la pérdida se alivia solo. No obstante, la terapia y la orientación profesional les puede resultar útiles a las personas cuya pena ha durado mucho y que probablemente sufren de un trastorno llamado “duelo complicado”.
5. El humor puede sanar
En el 2008, el psicólogo Dale Lund de California State University encuestó a 292 hombres y mujeres mayores de 50 años que habían enviudado recientemente, y descubrió que el 75% decía haber hallado humor y risa en su vida cotidiana, y a niveles mucho más altos de lo que esperaban. Otras investigaciones muestran que la capacidad de evocar recuerdos felices del difunto es un factor en la recuperación. Los que podían sonreír al describir su relación con el cónyuge seis meses después del fallecimiento estaban más felices y sanos 14 meses más tarde que los que sólo podían hablar de él o ella con tristeza, temor o ira. Difícil como parezca, intente concentrarse en los buenos recuerdos y sentimientos que tiene de su relación, ya que las emociones positivas pueden proteger la psiquis y ayudarlo a lograr la serenidad.
Ruth Davis Konigsberg es la autora de The Truth About Grief: The Myth of Its Five Stages and The New Science of Loss (La verdad sobre el duelo: el mito de las cinco etapas y la nueva ciencia de las pérdidas emocionales).
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