In English | Si me hubieran preguntado hace 30 años, cuando por primera vez me declaré lesbiana, cuál sería el asunto de más urgencia para mí, la igualdad de derechos al matrimonio ni siguiera hubiera estado en mi lista de los 10 temas más importantes.
Lea también: Divorcio después de 25 años.
En los años 80, la comunidad homosexual tenía asuntos más importantes que atender: la seguridad en el trabajo, la integridad física, los derechos de equidad de vivienda y la política sobre el SIDA, por no hablar de la políticamente poderosa Mayoría Moral y su agenda homofóbica. Por lo tanto, el matrimonio era algo que la mayoría en mi grupo consideraba inalcanzable si no irrelevante.
Pero los tiempos han cambiado. Los asuntos que alguna vez parecían inextricables se han resuelto con mejoras medibles para nuestra comunidad —leyes en contra de la discriminación y de adopción más favorables se han establecido en muchos estados y también se han legalizado las parejas de hecho, uniones civiles y hasta el matrimonio— y en un período de tiempo relativamente corto.
Yo, también, he cambiado. Para mí, conseguir la igualdad de derechos al matrimonio ha llegado al punto de máxima importancia. Me di cuenta de su importancia justo cuando estaba pasando por lo que denomino mi gran divorcio gay.
A todos los efectos prácticos, estoy casada por segunda vez. Mi primer matrimonio duró ocho años y produjo una criatura a quien amo entrañablemente. Pero ante los ojos de la ley, mi matrimonio nunca sucedió porque vivo en Virginia, donde las uniones entre personas del mismo sexo son ilegales. Igualmente, mi divorcio nunca sucedió oficialmente —aunque personalmente, puedo asegurar que sí sucedió—.
Siguiente: La adopción de un hijo. »
- 1
- 2
- 3
- 4
- Siguiente »









¿Qué opina?
Deje su comentario en el campo de abajo.
Debe registrarse para comentar.
Ingrese | InscríbaseMore comments »