Entonces Anne empezó a mandarme mensajes de correo electrónico con información sobre costosos aparatos y cirugías más caras aun, de acortamiento y endurecimiento del paladar blando, que supuestamente eliminaban de una vez por todas el problema de los ronquidos. Los aparatos no me inspiraban confianza y no estaba dispuesto a gastar una fortuna en cirugía cuando bastaba con que uno de nosotros se mudara a otra habitación cercana.
Entretanto, después de que mis ronquidos perturbaron el sueño de Anne por varias noches seguidas mi amable, amorosa y comprensiva, además de atractiva esposa, se volvió no menos atractiva, pero sí algo menos amable, amorosa y comprensiva.
Esto creó tensión fuera de la cama y mitigó su entusiasmo por eso otro que hacemos en la cama.
Anne no es la única. Los cálculos varían, pero según los expertos, los hombres hacen mucho más ruido que las mujeres premenopáusicas cuando duermen. Una vez que las mujeres llegan a la menopausia es más probable que ronquen, pero los hombres siguen siendo los que más roncan.
Desde luego, los hombres no son los únicos villanos del sueño. A lo largo de los años de la transición a la menopausia (enlace en inglés), muchas mujeres sienten incomodidad por el calor cuando están durmiendo y se quitan las mantas, con lo cual dejan al hombre de su vida temblando de frío y algunas veces forzándolo a irse a la cama de huéspedes.
Además, a medida que la persona envejece suele tener un sueño menos profundo y se vuelve más exigente con respecto a las condiciones que necesita para que su sueño sea realmente reparador. Algunas personas necesitan silencio u obscuridad total o la calidez de un edredón de plumas. Otros necesitan una ventana abierta, una brisa fresca y una manta liviana. Si sus necesidades chocan con las de su pareja, tal vez ha llegado el momento de tener habitaciones separadas.








¿Qué opina?
Deje su comentario en el campo de abajo.
Debe registrarse para comentar.
Ingrese | InscríbaseMore comments »