Así terminaría el primer tiempo. En el segundo tiempo, el equipo inglés, cada vez con mayor temor, siguió presionando, pero no pudo anotar. “Nuestro arquero jugó un buen partido —comenta Bahr, encogiéndose de hombros—. Hay partidos como este en todos los deportes. A veces gana el desvalido”.
Tal vez, pero este resultado inesperado fue tan impresionante que los primeros informes del partido fueron ampliamente considerados un error de transmisión de los cables de noticias. Desde luego, un editor de periódicos habría, supuestamente, preguntado: “¿El marcador correcto fue 10 a 1 a favor de Inglaterra?”
A pesar de que ese día los simpatizantes sacaran a Gaetjens del campo llenos de alegría, la Copa Mundial para los estadounidenses terminó el 2 de julio, tras una difícil disputa con Chile en la que perdieron 5 a 2. Uruguay siguió ganando para alzar la copa luego de su deslumbrante victoria ante el equipo del país anfitrión, Brasil, en la final.
La indiferencia de los estadounidenses ante el resultado del partido contra Inglaterra continuó cuando regresaron a casa. “La única que me esperaba en el aeropuerto era mi esposa”, comenta Bahr. No es que yo esperara una banda de música o —Dios no lo permita— a la prensa (de hecho, había sólo un periodista estadounidense en Brasil para cubrir la Copa Mundial, un fiel escritor del St. Louis Post-Dispatch que se pagó él mismo el viaje para estar allá). El fútbol seguiría siendo un deporte de segunda línea en Estados Unidos durante las siguientes décadas. Sólo en el 2005, con la aparición de una versión cinematográfica del gran resultado inesperado de 1950 llamado The Game of Their Lives (El juego de sus vidas), cuya versión para DVD fue llamada The Miracle Match (El partido del Milagro), la gente comenzó a darse cuenta de que Walter Bahr tenía alguna importancia deportiva más allá de su papel como padre de dos jugadores de la NFL, sus hijos Matt y Chris, los dos pateadores.
En la película, dirigida por David Anspaugh (que dirigió otras dos películas que abordan la temática deportiva: Hoosiers y Rudy), el actor Wes Anderson, más conocido por su premiada representación del adolescente blanco del amor de Annette Bening en American Beauty (Belleza Americana), hace el papel de Walter Bahr en su juventud.
Uno se queda corto al decir que al verdadero Walter Bahr no se le sube a la cabeza toda esta atención que llega más tarde en su vida. A pesar de contar amablemente la historia de ese día ya tan lejano en Brasil una vez más, aclara que en lo que a él respecta, el pasado es pasado. "Uno quiere recordarlo, no vivir en él".
John Hanc es periodista de Nueva York cuyo último libro se titula The Coolest Race on Earth: Running the Antarctica Marathon (La mejor carrera de la Tierra: Correr la maratón de la Antártida).
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