Y por último, llegamos al “gallinero” : un papagayo africano, gris y parlanchín llamado Cosmo, un papagayo de vientre naranja llamado Daiquirí, cuatro cotorritas y dos cockatieles.
Cuando Noelle llegó al rebaño, Cosmo, un maestro imitador que silba “¡Ven, mami!” cada vez que Estefan pasa cerca de su pajarera, persiguió al cachorro sin descanso. Un día, Cosmo vació su plato de alimento y comenzó a arrojárselo a Noelle. Este recuerdo todavía hace reír a Estefan: “Fue como si le apuntara tratando de pegarle a Noelle con el plato. Estaba muy celoso de verdad”.
El amor de Estefan por los pájaros la llevó a realizar donaciones y a visitar grupos de rescate, incluyendo al Pelican Harbor Seabird Station, un centro de rehabilitación para fauna silvestre.
“Nos encontramos en una posición en la que podemos ayudar, y no sólo desde lo monetario. A veces, prestas tu cara. Es que siento una conexión muy fuerte”, afirma. La conexión no incluye sólo a los animales. La Gloria Estefan Foundation trabaja con los problemas de los niños en desventaja y su obra filantrópica es generosa de un modo especial con los trabajos de investigación sobre médula espinal.
“Siempre que recibo información de algo, intento ayudar como pueda”, expresa Estefan.
Madre cariñosa de Emily, de 11 años, y de Nayib, de 25, Estefan ha inculcado el amor por los animales a sus hijos. Emily ayudó durante el parto de Noelle, manteniendo a los cachorros calentitos y vigilándolos. “Estuvimos viviendo en la sala familiar con los cachorros durante semanas, pero nos encantó hacerlo”, cuenta Estefan, cuyo zoológico doméstico ha incluido un par de wallabis, una clase de canguro pequeño. “Tengo una afinidad verdadera con los animales”.
Y con estas palabras, ella encara hacia la cocina. Su banda la está esperando.
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