Amor a domicilio fue el principio de una carrera que lo ha llevado desde Santiago hasta México, trabajando para Televisa y Televisión Azteca, y de ahí a Nueva York y Puerto Rico, donde trabajó como profesor. Ahora vive en Miami. Donde quiera que esté lo que no cambia es su ética de trabajo y su necesidad de escribir. “Soy compulsivo,” dice y agrega que escribe entre 12 y 16 horas al día. No cree en la inspiración y no tiene manías de escritor ni rituales.
“Decidí hace mucho tiempo que no tendría excusas para no escribir,” dice Valenzuela que se ha entrenado para escribir en aviones y en aeropuertos.
La mujer infinita surgió de su interés en el arte mexicano de la post-revolución. Cuando vivía en México, en Coyoacán, con frecuencia visitaba La Casa Azul, donde vivió y trabajó la artista Frida Kahlo. Un día se fijo en las fotos que adornaban las paredes y notó que todas las había tomado la misma fotógrafa –Tina Modotti.
“¿Quién es esta mujer?” se preguntó. “Me cayó un libro sobre ella en las manos y enloquecí”.
Tina es el primer personaje real que utiliza en sus novelas. Para ser fiel a su historia, estuvo investigando su vida y obra por cinco años. Al final entendió que Tina reunía dos elementos que también son importantes en la vida de Valenzuela: la pasión por la política y la pasión por la pasión o, como él explica, “dejar que la tripa sea la brújula, y no el cerebro.”
Así vive su vida Valenzuela, que no tiene hijos, trabajo seguro ni contratos permanentes. Vive de las letras, y lo suyo es la libertad y la espontaneidad, dice. Apenas gasta dinero porque lo que necesita lo lleva siempre consigo: su computadora para escribir, sus libros y su música en el iPod. Hasta hace muy poco no había pensado en su trabajo como una carrera. Escribía porque le divertía, no porque se considerara guionista ni escritor.
“Como yo funciono desde la tripa, nunca procesé lo que estaba haciendo con mi carrera. Yo lo hacía por hacerlo, porque me gustaba,” dice.
Eso ha cambiado desde que alcanzó fama internacional en el mundo hispano y tuvo que adquirir abogado, contable, agente y publicista. “Ahora ando con un entourage,” dice entre risas. “Me gustaba más cuando todo era como un juego.”
Mirta Ojito es escritora, periodista, editora y profesora de posgrado en la facultad de periodismo de Columbia University en Nueva York; ante todo, es una amante de la palabra escrita. Conózcala aquí.
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