
Brad Pitt en una escena de 'Killing Them Softly'. — Foto: Melinda Sue Gordon/Cogan’s Productions
Por ello tienen que traer a otro sicario de Nueva York para que se encargue de eliminar a Johnny. Después de regatear el precio y considerando que en “estos tiempos de recesión” hasta los mejores asesinos aceptan sueldos más bajos, Jenkins acepta que el trabajo lo haga Mickey (el legendario James Gandolfini de Los Soprano).
La aproximación de Dominik al estilo varía de secuencia en secuencia. Además de la fotografía y los movimientos de cámara, la música y los encuadres ponen a veces un acento y otras, una distancia de los acontecimientos. Si bien la forma es prodigiosa y revela la mano de un gran artista, Dominik no hace concesiones al retratar la violencia. Las conversaciones banales se mezclan con inesperados toques de brutalidad. A veces, nos llega de forma indirecta, con la ruptura de una puerta o una ventana; y a veces en forma descarnada, con una minuciosidad que no nos protege ni de los dientes ni de los sesos ensangrentados. De Gandolfini, por ejemplo, a quien nunca vemos ejerciendo su oficio y de quien sabemos solo de “habladas” que es un matón inmisericorde, presenciamos su brutalidad sólo en la forma en la que trata a un mesero, que tiene la misma carga de violencia que si lo viéramos en una carnicería. Y en esto radica el genio de la historia en la cual está basada Killing Them Softly. El libro de George V. Higgins, Cogan's Trade (1974), un clásico de uno de los mejores escritores de novela negra de Estados Unidos, es un prodigio de la narrativa que utiliza los mismos recursos de la narración para crear suspenso y construir a sus personajes. Los pandilleros de Killing Them Softly recrean experiencias con el habla y al hacerlo revelan su carácter y ratifican su hombría. El lenguaje soez y vulgar que utilizan es un arma más que los describe como los asesinos que son. Las mujeres no tienen lugar en la película. El sexo es solamente “oral”. Es decir, está presente solamente en las narraciones de los personajes.
Andrew Dominik saltó a la fama el 2007 con su segundo filme, El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, un meditativo western en el que también se utiliza el contexto histórico para ubicar a los personajes. En el caso de Jesse James, también encarnado por Brad Pitt, se trataba de uno de los sureños resentidos tras la Guerra Civil. En su papel de Jackie Cogan, Pitt nuevamente entrega una excelente interpretación y a través de su voz escuchamos el eco distante de la catástrofe financiera que se avecina.
Killing Them Softly es, además de un sofisticado ejercicio de estilo, una muy buena película.
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