El organizador de la fiesta es nada menos que el “maestro” y un grupo de sus incipientes seguidores. El alcoholismo y la locura de Freddy lo convierten en el espécimen perfecto para Dodd. Liberarlo de sus excesos, la prueba irrefutable de su éxito. Como Rousseau, Dodd aboga por recuperar al “buen salvaje” que en su caso es el alma tal cual era en un milenario pasado, antes de ser raptada por lo que según el credo de su secta son seres espaciales que la desviaron de su curso natural.
La primera profesión que encuentra el traumatizado Freddy después de la guerra es la de fotógrafo en una gran tienda comercial. Ahí, entre bellas mercancías, Freddie saca fotos de parejas perfectas de sonrisas radiantes y promesa en la mirada. En este mundo donde no hay cabida para los inadaptados, un místico carismático como Dodd puede verse como la única solución para quien no cabe en el patrón. El niega que este mundo de perfección pueda dar pie a personas dañadas, niega que los traumas puedan responder a eventos en esta vida y los adjudica a vidas pasadas. Así, no solo expía de culpa a quien no encaja en el modelo, sino al modelo mismo incapaz de crear seres imperfectos o infelices.
Aunque aparenta tener todas las respuestas, el maestro Dodd termina por no articular ninguna. La avidez con la que esperan una palabra para “sanar su alma” es escamoteada a sus seguidores. De igual manera, Anderson nos deja colgando de un hilo; esperando un momento de gran revelación que nunca llega. Las motivaciones de Dodd continúan tan ocultas al final como al principio. Más que señalar, la dirección de Anderson sugiere, y el filme tiene una energía contenida, jamás expresada ni en gesto ni palabra.
Igualmente, su virtuosismo se queda a nivel visual, en el retrato del ilusorio “sueño americano” de los años 50. Es a través de esta elección estética – con su mirada a la imperfección subterránea de familias felices y prados verdes – que Anderson trató la mejor forma de “explicación” de sus personajes.
Desafortunadamente, un tema fascinante en manos de un cineasta igualmente fascinante, no se traduce necesariamente en una película fascinante. Aunque The Master es sobre la salvación de alma, al filme de Anderson le falta justamente eso, alma.
También le podría interesar:
- Las vidas se cruzan y las coincidencias unen a la gente la película película 360
- ¿Pensando en retirarse? Use nuestra calculadora para la jubilación
Visite la página de inicio de AARP para ver más información de su interés
- « Anterior
- 1
- 2
















¿Qué opina?
Deje su comentario en el campo de abajo.
Debe registrarse para comentar.
Ingrese | InscríbaseMore comments »