Mi madre era costurera. A su falda aprendí a poner botones, hacer dobladillos, zurcir y remendar y hasta a cortar tela sin patrón para hacer un pantalón. También aprendí que ante las costureras las mujeres se desnudan figurativa y literalmente. Hay que probar la hechura antes de darla por terminada y, entre prueba y prueba, se hilvanan historias, se revelan detalles íntimos y se ventilan los chismes de barrio. Se va, en fin, contando la vida. … Regrese
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