En el 2006, a los 31 años, publicó su primera novela, Across A Hundred Mountains, un éxito de crítica que ella misma tradujo al español (A Través de Cien Montañas). Tres años después, publicó Dancing with Butterflies, que también fue premiada y bien recibida por la crítica.
Sobre sus memorias, Grande dice que llevaban muchos años revoloteando por su cabeza. De hecho, lo empezó a escribir en la universidad, en el año 1997, pero no pudo continuar. El pasado era demasiado reciente y los recuerdos le dolían. Finalmente, en el 2009, Grande se dio cuenta que no podía esperar más y debía contar la experiencia de los que se quedan atrás.
“Quería ayudar a toda esa gente joven que va a mis presentaciones, quería –y quiero– que mi experiencia los inspire a continuar sus estudios y luchar por sus sueños”, dice Grande, a quien preocupa especialmente la situación de los niños y jóvenes que fueron traídos a este país ilegalmente. Los llamados dreamers llevan años luchando para que el Congreso pase una ley, conocida como el “Dream Act”, que les permita hacerse residentes condicionales del país.
Pese a que su padre murió hace unos años de cáncer de hígado, su madre vive en Estados Unidos. No obstante, la distancia entre madre e hija se mantiene.
“Nuestros mundos son muy diferentes y no tenemos mucho en común”, dice y recuerda que hace poco su mamá la acompañó a un evento donde Grande fue la oradora principal. Durante el evento, su mamá se fue a caminar y regresó con una bolsa llena de latas que había recogido de los alrededores. Así se gana la vida su madre: recogiendo latas para venderlas por centavos.
Grande se ríe cuando cuenta esta anécdota. “¿Y qué puedo hacer?” pregunta retóricamente. “Ni le dije nada. No me iba a entender”.
Escribir sus memorias la ha ayudado a comprender un poco a su madre –la tensión entre ser mujer y querer seguir a su esposo al norte, y ser madre y querer cuidar de sus hijos, Eva, de 4 años, y Nathaniel, de 10. Cuando ella viaja para promover un libro, Grande se pregunta si estará haciéndole a su hijita lo mismo que su mamá le hizo a ella.
“Cuando la miro a ella y me pregunta, ‘¿Cuándo vas a volver?’ me acuerdo de cuando yo le preguntaba eso a mi mamá”, dice Grande. “Parte de mí se quiere quedar con mi hija. Y la mujer en mí quiere irse y tener una carrera y explorar otras cosas”.
Pero sabe que no es igual. Porque Grande se va, explora y triunfa, pero siempre regresa a casa.
Subscríbase gratis al Boletín Informativo de AARP para recibir artículos de interés. Vea una muestra »
- « Anterior
- 1
- 2












¿Qué opina?
Deje su comentario en el campo de abajo.
Debe registrarse para comentar.
Ingrese | InscríbaseMore comments »