
La escritora Carol Zapata-Whelan abraza a su hijo Vincent Whelan, quien hace su residencia en el programa de pediatría en la Universidad de California. — Foto de Daniel A. Anderson/UC Irvine Strategic Communications
Conozco varias excelentes escritoras que también son excelentes madres: abnegadas, alegres e inteligentes. Pero ninguna como Carol Zapata-Whelan, por lo que este Día de las Madres me parece ideal traer a colación su extraordinaria historia y su magnífico libro, Finding Magic Mountain: Life with Five Glorious Kids and a Rogue Gene Called FOP, publicado en el 2006.
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Leyendo su libro, conocí a Carol y a su familia; sobretodo a Vincent, su segundo hijo, el que la llevó a escribir el libro que tal vez nunca hubiese querido escribir. Y el hijo que hoy, como los otros cuatro, la colma de orgullo, de una felicidad y de un entusiasmo que se le notan en la voz. “Cada uno de ellos es un monumento a la bondad y al optimismo,” dice Carol de sus hijos.
No divulga la edad, pero en diciembre cumple 29 años de matrimonio con Walter Whelan, a quien conoció en la universidad. Su hijo mayor, Brian, de 28 años, es abogado y trabaja en el bufete de su padre. Luego vienen Vincent, de 25, a punto de graduarse de medicina; Lucas, de 23, que está estudiando derecho; Celine, que estudia teatro, de 20; e Isabel, de 15, que está en secundaria.
Como si estos logros fueran pocos, Carol, que es argentina y vive en California, es profesora de español y literatura en California State University, Fresno y especialista en la poesía de los siglos XIX y XX. Nunca ha dejado de trabajar, a pesar de los hijos y los sustos. De hecho, trabajar ha sido su refugio. Cuando sus hijos eran pequeños, se sentía feliz de poder pasarse horas en una oficina, tranquila. Entonces, publicaba artículos sobre poemas y aspiraba a una vida académica.

La escritora y su hijo, Vincent. — Daniel A. Anderson/UC Irvine Strategic Communications
Pero todo cambió en el 1995, cuando Vincent, a punto de cumplir 9 años, empezó a cojear y a quejarse de un dolor en la pierna izquierda. Después de muchas pruebas los médicos descubrieron que Vincent había nacido con el gen de Fibrodysplasia Ossificans Progressiva (FOP), una enfermedad en la que los músculos se convierten en huesos, atrapando a las personas en un segundo esqueleto que los inmoviliza poco a poco. FOP afecta aproximadamente a una de cada dos millones de personas. Hasta el momento no hay tratamiento.
Carol dejó a un lado la poesía —“¿Quién quiere escribir sobre poemas antiguos cuando se tiene un hijo con una enfermedad tan terrible?” dice— y se dedicó a escribir sobre FOP, convirtiéndose en la vocera de una terrible enfermedad. El libro de Carol describe las vicisitudes de la familia enfrentándose a tan formidable enemigo, pero también describe la vida con cinco hijos “gloriosos”. No hay duda de que Carol ha sufrido. Dice que el día más oscuro de su vida fue el día que diagnosticaron a Vincent.
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