P: Dice usted que Haití y la República Dominicana son como dos alas de un pájaro. ¿Realmente piensa que es así?
R: Haití y la República Dominicana son países hermanos. Compartimos una isla: Nuestra madre, Quisqueya, que en el lenguaje taíno significa “madre de todas las islas”. A pesar de que tenemos diferentes combinaciones raciales y diferentes colonizadores —España y Francia— tenemos experiencias similares: Los taínos originales aniquilados por los españoles, un pasado colonial, esclavitud, dictaduras, y la injerencia de Estados Unidos.
Las divisiones se crearon originalmente por las diferencias políticas entre Francia y España, y, desde entonces, esas divisiones se han exacerbado y usado cínicamente por razones políticas. Los que estamos en la diáspora queremos cambiar la dinámica entre las dos naciones y estamos planeando una actividad en octubre para conmemorar el 75 aniversario de la masacre llevado a cabo por [el General Rafael] Trujillo en 1937. Queremos que vayan artistas, escritores, músicos, y campesinos a la frontera entre Haití y la República Dominicana en Dajabón y Quanaminthe para crear una frontera de música y poesía, de danza y de solidaridad; le estamos llamando al evento Border of Lights o Frontera de Luces. Somos hermanos y hermanas, vecinos, dos alas de un mismo pájaro y necesitamos las dos alas para volar.
P: En el libro nos cuenta sobre los problemas de salud de sus padres y sabemos que sus padres han muerto. Muchos de los lectores están pasando por la misma situación. ¿Cómo pudo manejar el deterioro y sobreponerse a la muerte de sus padres?
R: Fue una combinación de factores. Hace 10 años, murieron los padres de Bill, y lo sufrí muchísimo. Me sentía como si me hubieran amputado parte de mi cuerpo, como si hubieran sido mis propios padres. Y pensé: Tienes que hacer algo para prepararte, tienes que estar conectada a algo más profundo y duradero que el sufrimiento. En resumen, me puse a buscar guía espiritual. Empecé a meditar, tomé clases de yoga, me pasé meses estudiando todas las religiones, y terminé encontrando mi hogar espiritual en una iglesia episcopal, muy activista y liberal. Toda esta búsqueda me ayudó a sobrellevar el Alzheimer de mis padres y, recientemente, sus muertes.
También me ayudó mucho mi trabajo —escribir— que más que una profesión es una vocación. Descubrir de qué manera puedes ser útil es un gran regalo y una responsabilidad que me tomo muy en serio.
Subscríbase gratis al Boletín Informativo de AARP para más información sobre entretenimiento y descuentos. »
- « Anterior
- 1
- 2













¿Qué opina?
Deje su comentario en el campo de abajo.
Debe registrarse para comentar.
Ingrese | InscríbaseMore comments »