‘The Trip to Spain’: A medio camino

Steve Coogan y Rob Brydon no logran recapturar la magia del primer viaje.

DIRECTOR: Michael Winterbottom
GUION: Geremy Jasper  
ELENCO:
Steve Coogan, Rob Brydon, Marta Barrio, Claire Keelan, Timothy Leach, Kerry Shale, Kyle Soller y Margo Stilley
DURACIÓN: 107 minutos 

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“No se puede recorrer dos veces el mismo camino”, dice el adagio. Sin embargo, la serie de The Trip insiste en hacerlo y trata de repetir lo irrepetible: la magia de la primera película. Tan sencilla y espontánea como su título mismo, The Trip (Dir. Michael Winterbottom 2010), fue una delicia, un viaje geográfico, culinario y metafórico por el norte de Inglaterra. Así como nadie hubiera sospechado que a pesar de su mala reputación, la cocina inglesa tenía tanto que ofrecer, la película resultó un éxito inesperado. Del arte popular al exquisito, The Trip nos transportaba a un mundo que incluía platillos gourmet, vino y conversación de primera, además de ser una meditación sobre la naturaleza del artista al ir envejeciendo. Motivadas a repetir el éxito de la primera, tanto a The Trip to Italy (2014) como a Trip to Spain les ha faltado el ingrediente secreto de la original: espontaneidad.

Las tres cintas son versiones editadas de una serie realizada para la BBC en la que Steve Coogan y Rob Brydon, extraordinarios comediantes e imitadores, se embarcan en expediciones culinarias. Ambos se interpretan a sí mismos (o a las versiones que de ellos tiene el público), y gran parte del diálogo es improvisado. Coogan y Brydon juegan alrededor de una constante que es su supuesta rivalidad como actores. La dinámica está marcada por comentarios sardónicos sobre las mutuas habilidades histriónicas. Coogan se burla de la persistencia de Brydon en imitar a grandes actores y le contesta corrigiendo (con más precisión) las sutiles modulaciones que efectivamente se acercan más a los personajes reales. Aunque vemos exquisitas viandas desfilar por las mesas, el plato fuerte son los duelos verbales entre Coogan y Brydon, salpicados de insultos que van desde los abiertos a los velados, de los pedestres a los culteranos y con imitaciones de Michael Caine, Anthony Hopkins, Sean Connery, Tom Hardy, y muy predominante y excesivamente en The Trip to Spain, de Roger Moore. En Granada, última etapa del viaje, Brydon insiste en interrumpir a Coogan, quien trata de impresionar a unas compañeras con su conocimiento de los moros en España, hablando como si se refiriera a su familia (Moore, como se pronuncia en inglés, suena igual que moro). Además de esta escena de duración interminable, la comida en sí misma ha dejado de ser un personaje como lo fue en la original. En The Trip se nos daba oportunidad de ver y conocer bien los platillos y veíamos a los actores disfrutando y comentando la comida. En The Trip to Spain, la cocina española, de mucho mayor pedigrí que la inglesa, queda totalmente relegada. Lo mismo ocurre con el paisaje. Aunque visitan varias regiones de la península ibérica, de Santander a Málaga, la belleza del lugar no parece específica puesto que no revela nada esencial a la cultura española.

Steve Coogan y Rob Brydon en una escena de la película The Trip to Spain

Steve Coogan y Rob Brydon en una escena de ‘The Trip to Spain’. — Rory Mulvey/Courtesy of IFC Films

El diálogo en The Trip to Spain, es, como en todas, principalmente improvisado y solo sigue las características de las personalidades creadas de los actores. Dado que Coogan y Brydon son tan talentosos y tienen una habilidad para imitar que raya en la genialidad, cuesta trabajo separar los buenos momentos que se pueden pasar en su compañía, con el mérito en sí mismo de esta tercera entrega. Para entender sus limitaciones, es inevitable compararla con la fuente original. Además de ser una aventura culinaria, The Trip era un recorrido por los paisajes del norte de Inglaterra, lugar de origen de William Woodsworth y Samuel Coleridge. Las personalidades que los actores proyectaban espejeaban la de los poetas románticos del siglo XIX. Brydon, un hombre de familia, estable y fiel a su esposa, representaba a Woodsworth. En contraste, Coogan, como Coleridge, actuaba como un perenne adolescente que evitaba el compromiso a toda costa, se embriagaba y drogaba mientras perseguía a jovencitas. El paralelo que trata también de crear The Trip to Spain, entre Don Quijote (Coogan) y Sancho Panza (Brydon), resulta muy forzado. El diálogo oscila entre comentarios banales y verdaderos duelos intelectuales. En la primera entrega, Coogan y Brydon recitaban los versos de Woodsworth y Coleridge mientras reflexionaban acerca de sus vidas, su entrada en la edad madura y la mortalidad. En la muy fallida The Trip to Italy (2014), ni siquiera el contraste entre las posturas vitales de los protagonistas se conservó. A Brydon, el hombre recto y fiel, también se le mostró engañando a su esposa y pareciéndose más a Coogan que seguía con sus adicciones al alcohol y las drogas.

En The Trip to Spain, por lo menos, Brydon ha vuelto a su rol como hombre de familia y la reflexión, aunque forzada, ha vuelto al tema original de envejecer —en específico, a lo que se siente ser un cincuentón—. Además, refleja la realidad de Coogan, quien estuvo en un programa de rehabilitación y ha dejado atrás las adicciones. Por ejemplo, cuando discuten si conviene parar en La Rioja, lugar vinícola, Coogan comenta que todo lo que tenga que ver con el alcohol ha perdido atractivo para él.

Aunque este viaje nos ofrece algunas buenas paradas, en general la calidad de la serie ha sido inversamente proporcional a la calidad culinaria de los países visitados. A pesar de la mala reputación de la cocina inglesa, la primera cinta es una joya. No obstante la excelente reputación de la comida italiana, el viaje a ese paraíso culinario es el peor. The Trip to Spain se queda, como la gastronomía española, a medio camino.

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