Cannes: Una visión más madura

La 69º edición del festival le da una mirada al envejecimiento

Ceremonia de cierre del Festival de Cine de Cannes, en Francia, 2016

Jurados en la ceremonia de cierre del Festival de Cine de Cannes, en Francia, 2016 — Lionel Hahn/Sipa/AP

A punto de cumplir los venerables 70, los temas del festival más importante del mundo han crecido con sus años. Y la prueba de que las inquietudes de los cineastas van a la par con las del resto del cine comercial e independiente, las penurias de un hombre de casi 60 años lidiando con el sistema del seguro social de Inglaterra se llevó el máximo premio: la Palma de Oro (o el Palmarés, como se le conoce en el mundo de habla hispana). I, Daniel Blake es la decimotercera película del director británico Ken Loach que compite en Cannes y la segunda en ganar un Palmarés; la primera fue en 2006 con The Wind that Shakes de Barley.  

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Loach es un cineasta que se especializa en retratar las tribulaciones de la clase obrera en su país, y esta vez se concentró en la historia de un carpintero de 59 años que después de sufrir un infarto que le impide volver al trabajo, batalla con la burocracia para que le autoricen un pago mínimo mensual para subsistir hasta que nuevamente esté en condiciones de volver a laborar. I, Daniel Blake está ubicada en la ciudad de Newcastle en el noreste de Inglaterra, pero se debe entender en el contexto de la política europea actual en el que las posturas más conservadoras están ganando terreno para reducir el presupuesto de ayuda estatal. Solo así podemos simpatizar con las injusticias de un sistema que sobre todo tienen que ver con la engorrosa burocracia, que como toda burocracia, es lenta, ineficiente e indiferente a todo aspecto humano. De otra manera, sería difícil simpatizar con los problemas que conlleva lidiar con un sistema de asistencia pública, que a pesar de sus defectos y reducciones recientes, sigue siendo de los mejores, comparados con el resto del planeta.

Hay en I, Daniel Blake, un tema que sí se puede considerar universal y que tiene que ver con algo propio de envejecer: por su edad y por la naturaleza de su trabajo, el personaje titular, Daniel Blake (Dave Johns), ha sido rebasado en la carretera de la información  tecnológica. Todos los trámites que tiene que completar Blake se tienen que hacer a través de la computadora. Él no solo no sabe hacerlo, sino que, naturalmente, se siente totalmente intimidado por el uso de unas máquinas que nunca hasta entonces había necesitado para subsistir. En esto sí logra Loach tocarnos a todos. Por más que colegas y amigos tratan de ayudarlo (y la misma gente del sistema social, hasta cierto punto), Blake no puede lidiar con el agobio de que está a un paso de caer en la indigencia y, a su edad, tiene que empezar de cero a familiarizarse con un mundo que le es totalmente ajeno. El título mismo de  I, Daniel Blake, es una protesta por el reconocimiento, no de un ciudadano, ni de un número en las estadísticas, sino de un individuo que vive y padece la realidad desde su particular singularidad.  

Además de I, Daniel Blake, la brasileña Aquarius —única cinta latinoamericana que estuvo entre las 21 de la competencia oficial— también trata de una persona de sesentaitantos años enfrentándose a las fuerzas de la modernidad que pretenden dejarla a un lado. Dirigida por Kleber Mendonça Filho y estelarizada por Sonia Braga, Aquarius trata sobre una mujer que reside en un barrio de clase media de la ciudad de Recife. Clara, quien es una crítica musical, ha vivido desde su juventud en el edificio llamado Aquarius. Cuando un grupo de constructores de bienes raíces, representado por el joven vividor Diego (Humberto Carrão), intenta demoler el edificio de los años 40 para construir un sofisticado e impersonal complejo habitacional, Clara se vale de la astucia que le han dado los años para enfrentárseles. Clara no solo defiende el espacio físico que ha habitado por décadas, sino el estilo de vida de esa clase media que está desapareciendo en Brasil ante la implacable lógica de un capitalismo salvaje.

La alemana Toni Erdmann, de Maren Ade, es otra de las películas que estuvo en sintonía con la misión de AARP y que refleja la preocupación de la cinematografía mundial con el tema de envejecer. La comedia ganó el premio FIPRESCI que concede la crítica internacional y el elogio universal del público. Toni Erdmann, además, fue solo una de las tres películas de entre las 21 de la competencia oficial, que fue dirigida por una mujer. El filme trata con humor un tema que fácilmente se hubiera podido ir por el más sórdido melodrama. Winfried (Peter Simonischek), un hombre de edad avanzada, jubilado y divorciado, decide recuperar la relación con su hija Inés (Sandra Hüller), una ocupada ejecutiva que no tiene tiempo ni para su padre ni para disfrutar de su propia vida. Cuando inesperadamente le cae su papá de visita, Inés lo recibe como a un balde de agua fría. Winfried no solo insiste en quedarse con ella en su departamento en Bucarest, sino en acompañarla a sus compromisos de negocios. La personalidad bufonesca del hombre agobia tanto a Inés que finalmente le pide a su padre que se vaya. En lugar de ofenderse y desistir, Winfried, convencido de que tiene que salvar a su hija de sí misma, regresa disfrazado como el excéntrico Toni Erdmann. Winifred logra con actos cada vez más hilarantes finalmente hacer recapacitar a su hija.

Con respecto al resto de la presencia de Latinoamérica en el festival, se presentó Neruda en la sección paralela y fuera de competencia llamada “Quincena de Realizadores”. La película del chileno Pablo Larraín imagina una historia alrededor del hecho real del escape del poeta Pablo Neruda (Luis Gnecco) a finales de los años 40 cuando se convirtió en un fugitivo en su propio país por su activismo en el Partido Comunista. El actor mexicano Gael García Bernal interpreta al inspector Óscar Peluchonneau, encargado de perseguir al premio Nóbel de 1971. La otra representación latinoamericana digna de mencionarse en el festival es la del actor mexicano, Diego Luna, quien fue miembro del jurado de la sección “Una Cierta Mirada”.   

LISTA COMPLETA DE GANADORES

  • Palma de Oro: I, Daniel Blake de Ken Loach (Reino Unido)
  • Grand Prix: Juste la Fin du Monde de Xavier Dolan (Canadá)
  • Premio del jurado: American Honey de Andrea Arnold (Reino Unido)
  • Premio a la mejor interpretación femenina: Jaclyn Jose por Ma' Rosa de Brillante Mendoza (Filipinas)
  • Premio a la mejor interpretación masculina: Shahab Hosseini por The Salesman de Asghar Farhadi (Irán)
  • Premio a mejor dirección: Olivier Assayas por Personal Shopper (Francia) ex aequo con Cristian Mungiu por Bacalaureat (Rumania)
  • Premio al mejor guion: Asghar Farhadi por The Salesman (Irán)
  • Cámara de oro: Divines de Houda Benyamina (Francia)
  • Palma de Oro al mejor cortometraje: Timecode de Juanjo Giménez (España)
  • Palma de Oro honoraria a Jean-Pierre Léaud (Francia)

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