P: Cuando ella retomó el tratamiento, ¿cómo los unió y fortaleció eso?
R: Toda la familia participó. Hicimos todas las terapias juntos, los niños, todos. Fue una experiencia única, no sólo para Melanie. Finalmente, resultó muy reconfortante.
P: Mucha gente quiere mantener este tipo de problemas lejos de sus hijos.
R: Fingir es lo peor, porque los niños son muy astutos. Pueden ver a través de todas esas cosas, y si no se habla francamente de los problemas, se genera un espacio muy oscuro. Y cargan con eso toda la vida, y lo trasladan a sus matrimonios, a sus hijos.
P: ¿Quién decidió sincerarse con ellos? ¿Usted o Melanie?
R: Melanie. Fue ella.
P: ¿Podemos hablar sobre la fidelidad y los casos que han aparecido recientemente en las noticias de hombres que se han portado mal? Anthony Weiner, Arnold Schwarzenegger, John Edwards, Tiger Woods, ¿qué está pasando?
R: Ha pasado siempre, y no sólo en Hollywood o en Washington. ¿Está en nuestros genes? ¿Somos o no somos monógamos? ¿Hemos tratado de hacer que el hombre tenga un comportamiento que no es natural? Creo que los hombres son arrastrados por la cacería: la reafirmación psicológica de ellos mismos en su hombría.
P: Entonces, ¿cómo se manejan las tentaciones cuando se está casado?
R: Es una cuestión muy, muy personal el modo en que cada uno lo hace. Hay que preguntarse si uno está dispuesto a arruinar lo que tiene, sus hijos, su familia, sus amigos. ¿Cómo se maneja en la vida sexual con su esposa? ¿Cuánto puede uno enriquecerla como para no tener que salir a buscar algo fuera de su matrimonio? ¿Qué otras cosas puede uno hacer en su casa? ¿Cuáles son las cosas que uno puede decirle a ella? ¿O se la va a pasar mintiendo? Puede haber gente que ni siquiera se permita mirar una película y decirle a su esposa: “Ah, esa actriz es sensual”, porque la esposa podría enojarse mucho. Yo creo que uno debería poder ser sincero con su esposa: “Yo debería poder decirte que sí, que a veces llego a una fiesta y siento que allí hay mujeres muy bellas. Y tú no deberías enojarte. Del mismo modo, puede que tú veas a un tipo que te parezca muy atractivo”. La pregunta es: ¿Cuánto se puede extender eso? Todo tiene que ver con un equilibrio en la vida. Todos necesitamos agua, obviamente, pero no me voy a tomar la piscina. [risas] Creo que es importante saber dónde están, exactamente, los límites.
P: Tuvo un cumpleaños muy especial el año pasado. ¿Cómo fue para usted cumplir los 50?
R: Perfecto. Para mí, tener 50 años no es para nada duro, porque me siento bien. Creo que el problema de envejecer aparece cuando tu cuerpo no puede hacer lo que tu mente quiere que haga. Entonces, Houston, tenemos un problema. [risas]
P: ¿Qué hace para mantenerse en forma?
R: Hago yoga todas las mañanas; luego, corro durante media hora y me tomo un sauna. Y como bien. Tomo mucho té blanco, que es un antioxidante muy poderoso.
P: ¿Hay algo que le gustaría hacer que todavía no ha hecho?
R: Ah, sí, pero me quedaré con las ganas. Saltar en paracaídas. Me gustaría ser un gran pianista. Son muchas cosas, pero no hay tiempo suficiente para hacerlas todas en una sola vida.
P: ¿Sigue siendo ciudadano español?
R: Sí. Tengo lo que se llama una visa O-1, que me permite trabajar aquí.
P: ¿Alguna vez consideró la posibilidad de convertirse en ciudadano estadounidense?
R: Amo este país y tengo 20 años de recuerdos aquí; mi esposa y mi hija son estadounidenses, pero soy español y amo a mi país, y tendría que renunciar a mi ciudadanía española para ser ciudadano de EE. UU.
P: ¿Tiene previsto volver a España para vivir allí algún día?
R: No lo sé. Melanie y yo compramos una casa en Nueva York hace cinco años. Para mí, lo ideal sería vivir seis meses en Nueva York y seis en España.
P: Pero ahora viven en L.A.
R: Lo sé, por los niños. ¡Y porque mi esposa no quiere mudarse a Nueva York! [risas]
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