Estos son algunos principios de inversión que puede aplicar a su 401(k):
• Diversifique sus inversiones. No coloque todo su dinero en un único tipo de inversión. Si lo reparte en distintos instrumentos, cuando uno de ellos caiga, al menos existirá alguna probabilidad de que otro tenga un buen rendimiento.
• Tome algún riesgo. ¿Está todo su dinero invertido en la opción “segura”? Si el retorno es menor que la tasa de inflación, usted está perdiendo dinero.
• Considere alternativas automáticas. Los fondos de “ciclo de vida” (life-cycle) o los fondos jubilatorios con fecha determinada (target-date retirement) son programas del tipo “colocar y olvidar” (set-it-and-forget-it), que distribuyen automáticamente sus aportes en distintos tipos de inversiones en función del nivel de riesgo adecuado para una persona de su edad. También los redistribuyen automáticamente cada año, para garantizar que las fluctuaciones del mercado no lo dejen a merced de un tipo particular de inversión.
• Tenga cuidado con los cargos o comisiones. Los cargos o comisiones por la gestión de sus inversiones se deducen de su cuenta. Hasta una diferencia de un punto porcentual en los cargos o comisiones podría costarle decenas de miles de dólares a lo largo del tiempo. Su empleador, o la calculadora de cargos o comisiones de planes 401(k) de AARP —es necesario registrarse para poder usarla— podrán indicarle qué tan altos son los cargos o comisiones de sus fondos.
• Preste atención. Asegúrese de leer sus resúmenes de cuenta, y si le preocupa que una inversión no esté rindiendo adecuadamente, considere hacer los cambios pertinentes. El proveedor de su 401(k), así como los noticieros financieros y otros proveedores de inversiones, deberían tener herramientas para ayudarlo a elegir el fondo más adecuado para usted.
• Planifique para una vida larga. El Treasury Department (Departamento del Tesoro) ha propuesto nuevas reglas que tornarían más fácil el usar un porcentaje de los ahorros de su 401(k) para adquirir anualidades, instrumentos financieros que proveen un ingreso mensual garantizado de por vida, independientemente del comportamiento de los mercados.
Si tiene entre 50 y 60 años y está empezando a tomarse en serio la idea de ahorrar para la jubilación, puede que se esté sintiendo como Don Quijote tratando de alcanzar esa estrella inalcanzable. Pero si trabaja algunos años más, posterga la solicitud de su Seguro Social (incrementando así el beneficio mensual por el resto de su vida) y suplementa el Seguro Social con otro flujo de ingreso garantizado (como una anualidad), su corazón, al menos, podrá descansar tranquilo y en paz.
Jean Setzfand es vicepresidente de seguridad financiera de AARP.
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