Esos ardides son variaciones de la clásica estafa del impostor. El estafador se hace pasar por funcionario de un organismo estatal o una compañía con la que usted trata. Incluso puede hacerse pasar por un nieto suyo. En cada caso, el objetivo es el mismo: sustraerle dinero o información personal.
La más frecuente de estas estafas utiliza un correo electrónico que dice ser del IRS (Servicio de Impuestos Internos). Típicamente, le pide información personal con el pretexto de devolverle el "exceso de impuestos" que pagó o de "arreglarle" los errores de su declaración de impuestos.
La lección que se desprende de todas estas estafas: Nunca dé dinero por adelantado ni revele información personal a nadie que se dirija a usted sin que usted lo haya solicitado. Si piensa que una solicitud de ese tipo pudiera ser legítima, antes que nada, comuníquese con la entidad que la persona dice representar. Y no utilice el número de teléfono o la dirección electrónica que la persona le haya dado. Búsquelos usted mismo.
Si llama a la SIPC, una corporación sin fines de lucro establecida por el Congreso, descubrirá que ellos no manejan casos de fraudes de inversiones. Si una firma de corretaje quiebra y le debe dinero y valores a los clientes, la SIPC actúa de fiduciario o trabaja con un síndico independiente nombrado por los tribunales con el fin de recuperar los fondos.
Y, dice el presidente de la SIPC, Stephen Harbeck: "Cuando la liquidación de una agencia de corretaje la maneja la SIPC, los inversionistas que han perdido acciones o efectivo no pagan un cargo por recobrar esos activos".
Si lo ha contactado alguien que dice ser de la SIPC, envíe un correo electrónico a asksipc@sipc.org o llame al 202-371-8300.
Sid Kirchheimer es autor del libro Scam-Proof Your Life (Haga su vida a prueba de estafas), publicado por AARP Books/Sterling.
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