El hecho de no pagar puede darles a los deudores en problemas una oportunidad de volver a adquirir solidez financiera. “Yo les aconsejo que aprovechen y ahorren $20.000, $30.000, $40.000 o más para irse a vivir a otro lado, o directamente para comprarse una casa”, afirma Stopa, cuya oficina se encuentra en Tampa. Stopa sostiene que, a pesar de los pedidos de los propietarios, muchos bancos nunca brindaron ninguna ayuda. Ahora, señala, “los propietarios hacen lo que más les conviene”.
Los aranceles impuestos por los bancos, los intereses y las multas que cubren el tiempo que una casa permanece impaga, continúan aumentando el capital de la hipoteca.
Los banqueros explican que el costo de vivir sin pagar a la larga resulta en tasas de interés más altas que recaen en quienes no tienen nada que ver con la morosidad. “Afectarán a todas las hipotecas, de modo que los futuros prestatarios pagarán más”, concluye Bob Davis, vicepresidente ejecutivo de la American Bankers Association (Asociación Estadounidense de Banqueros).
Los deudores morosos señalan que tienen pocas opciones. Citan la pérdida de empleo, el colapso de los precios de las propiedades y las hipotecas de alto riesgo que han experimentado un alza vertiginosa.
Martínez, de 58 años, sostiene que gustosamente aceptaría estar en el lugar de un propietario que trabaja y paga su hipoteca. “No me gusta como estoy viviendo. Me resulta vergonzoso”, afirma Martínez, que perdió su empleo hace seis años y se atrasó con la hipoteca. El banco le exigió un pago de $7.000. Él ofreció $3.500; el banco quería el importe total.
“¿Qué se suponía que hiciera? Si pudiera llegar a un acuerdo con mi prestamista, lo haría”, dice Martínez. “Las personas que sienten que esto es injusto, tienen derecho a opinar de esa manera, pero deberían asegurarse de conocer los hechos antes de juzgar”.
Prestatarios como Martínez enfrentan serias consecuencias que podrían seguir por años. Los aranceles impuestos por los bancos, los intereses y las multas que cubren el tiempo que una casa permanece impaga, continúan aumentando el capital de la hipoteca. Además, una vez que se aprueba una ejecución hipotecaria, los bancos pueden presentar una demanda por el saldo, a menos que se haya negociado un acuerdo.
Mientras tanto, la calificación crediticia del prestatario se va a pique, lo que dificulta las posibilidades futuras de obtener financiamiento para una vivienda, un auto o cualquier otro artículo de valor.
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